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Los expertos advierten de malas condiciones en muchas cárceles mexicanas.
Hace 10 años, Joaquín Guzmán Loera, "El Chapo", protagonizó la fuga más famosa de la historia reciente de México. Desde entonces, las prisiones mexicanas han vivido otras evasiones masivas, motines y escándalos por corrupción.

Sólo en la pasada semana, 11 personas murieron en una riña en un penal de Durango. Y finales de 2010, 151 presos se fugaron de una cárcel de Nuevo Laredo, en Tamaulipas (nordeste del país).Pero ¿por qué son tan frecuentes este tipo de incidentes? BBC Mundo analiza los desafíos del sistema penitenciario mexicano.

Cárceles abarrotadas

Una de las principales deficiencias de las cárceles de México es su situación de superpoblación, coinciden los expertos. En el año 2006, la población de internos en cárceles federales alcanzaba los 3.000 internos, según el gobierno central, que controla 8 centros.Cuatro años después hay 12.450 sólo en centros controlados por el gobierno central, lo que supone un incremento del 345%. Pero el déficit de plazas penitenciarias se extiende a las más de 400 cárceles que operan en el país los municipios y, sobre todo, los estados.

"El promedio de ocupación carcelaria en México es del 137%, pero hay lugares como el Distrito Federal donde las cifras son mucho más altas", explica a BBC Mundo Guillermo Zepeda, investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), con sede en Guadalajara. Estos niveles ya podrían considerarse, dice Zepeda, como violaciones a los derechos humanos. Y afectan sobre todo a quienes se encuentran en estado de prisión preventiva.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México envió hasta 16 recomendaciones a las distintas instituciones del sistema penitenciario desde 2006. Y en su clic último informe sobre el estado de las cárceles, fechado en 2009, destaca que lugares como el Distrito Federal, Oaxaca, Sinaloa, Chiapas o Guerrero concentran las mayores deficiencias del país.

"Ladrones de poca monta"

"Las cárceles se están llenando por una política criminal que no ha sido racional, que aplica con mucha facilidad la prisión a delincuentes por robo", asegura el autor del estudio ¿Cuánto cuesta la prisión sin condena? (clic lea aquí el informe en pdf).

Bajo la actual legislación, dice el experto, los jueces están mandando a prisión a "ladrones de poca monta", no a grandes criminales, de manera que gran parte de la población reclusa -hasta un 50% en estados como Jalisco- está compuesta por detenidos a la espera de resolver sus cuentas pendientes con la justicia. La actual política penitenciaria "no sólo es cuestionable ética y normativamente, sino problemática en términos de la asignación de recursos", dice Zepeda.

Más plazas

"En el interior de las cárceles se vive una situación caótica", coincide el senador José Luis García Zaldivea, miembro de la comisión de Derechos Humanos del Senado. "Se mezclan quienes han robado porque no tienen para comer y quienes cometen un gran quebranto financiero y fraudes a una empresa. Cuando los primeros salen, los demás criminales ya les han enseñado en prisión nuevas técnicas para delinquir", apunta a BBC Mundo García Zaldivea, miembro del opositor Partido de la Revolución Democrática.

Por su parte, el gobierno mexicano asegura que trabaja para abatir el déficit de espacios penitenciarios. "Estamos instrumentando medidas para ampliar y modernizar la capacidad penitenciaria y, con ello, asumir el control de la totalidad de los internos del fuero federal", aseguró el secretario (ministro) de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

"Como ejemplo de los avances que hemos logrado para abatir el déficit de espacios penitenciarios destaca el Complejo Penitenciario Islas Marías, en el que la población aumentó cuatro veces en los últimos cuatro años". "Aquí pasamos de 915 internos en diciembre de 2006 a más de 4 .680 a diciembre de 2010, y la capacidad instalada se incrementó de 2.200 a 6.000 espacios", explicó.

Corrupción

Expertos como Zepeda o políticos como García Zaldivea sostienen que los niveles de hacinamiento carcelario están poniendo en jaque la seguridad de los penales. "Hace unos años hablábamos de dos o tres motines al año en todo el país. Actualmente, la tasa de homicidios en las cárceles es cuatro o cinco veces superior a la de las personas en libertad", dice el académico del Iteso.

Sin embargo, el ejecutivo niega que el fenómeno de cárceles llenas esté detrás de los últimos casos de motines y fugas masivas. "Los registros estadísticos de incidencia en los centros penitenciaros muestran que las fugas, homicidios y motines no están ligados a la sobrepoblación, sino a la corrupción y falta de conducción y dirección de las penitenciarías", aseguró el titular de la Secretaría de Seguridad Pública.

Uno de los casos más representativos es el de la prisión de Gómez Palacio, en el estado de Durango. La matanza de 17 personas en una fiesta en la ciudad de Torreón conmocionó al país, que más tarde se enteró de que el ataque fue perpetrado por un grupo de presos a los que los guardias dejaron salir de la cárcel. Según la fiscalía mexicana, los guardias incluso les prestaron sus armas y les permitieron viajar en vehículos oficiales.

Detrás de este caso y del de otras fugas masivas recientes está la sospecha de un problema mayor que la superpoblación o el menudeo entre reclusos: la infiltración del crimen organizado en la propia dirección de muchas cárceles.