"De lejos vi cómo el 'tornado' venía con fuerza, era oscurísimo y de un kilómetro de alto, levantaba todas las cosas... fue terrible. Yo dije 'Dios mío, hasta aquí voy a vivir', lo único que alcancé a hacer es 'amarcarles' a mis dos hijos y salir corriendo", dijo aún asustada Cecilia Rodríguez, quien recordó la 'pesadilla' que vivió la tarde del martes en el barrio La Morita 3.
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© La HoraAsí quedaron algunas de las viviendas que fueron afectadas por el "remolino de viento".
Al regresar a ver el estado en que quedó su vivienda, literalmente inhabitable, vuelve a abrazar a sus dos criaturas y dice "nos salvamos de milagro".
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Esta vivienda ubicada en el pasaje B es, según un balance que el Comité de Operaciones Emergentes actualizado al mediodía de ayer, apenas una de las 49 casas de 8 barrios de Tumbaco que resultaron afectadas por 'un remolino de vientos'.

Informe

Los datos del informe, que incluían a siete personas de una familia que pernoctaron en un albergue, fueron proporcionados por los bomberos, organismos de socorro, entidades municipales, del Gobierno nacional y de la Junta Parroquial desde un Centro de Mando Unificado, que se improvisó en el interior de la iglesia de la zona.
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Desde ahí salían equipos de los bomberos a inspeccionar una a una las casas afectadas para constatar el tipo de daños y necesidades más urgentes. Al llegar a la casa de Rodríguez, por ejemplo, ofrecieron para las próximas horas entregarles techos y plásticos para que protejan sus pertenencias y vuelvan a habitar la vivienda en las próximas horas.
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Apenas miraban a estos equipos, los vecinos aprovechaban la oportunidad no solo para reportarles daños sino también para solicitarles ayuda a la brevedad posible.

Reacción de los vecinos

En la avenida Universitaria y calle San Martín, Ramón Rivera pidió para sus tres hijos estudiantes, quienes ayer no fueron a clases, útiles escolares y vestimenta, pues quedaron destrozados tras los fuertes vientos y lluvias que afectaron su vivienda de bloque.

A pocos metros de esta casa, obreros municipales intentaban cortar por trozos tres árboles de por lo menos 10 metros de largo arrancados de raíz por los vientos.

Hasta el mediodía no se lograba restablecer el servicio eléctrico. Con los denominados 'camiones canastilla' equipos de la Empresa Eléctrica empataban o recolectaba cables rotos por los vientos de la víspera. (JCER)


El Dato
Otro 'remolino de vientos' se registró el Viernes Santo de 1989, en el sur de Quito, y afectó a pocas construcciones en el sector de San Bartolo y Turubamba.