¿Qué haría usted si viene un mafioso que dice ser su amigo, toca a su puerta y le ordena que a partir de este momento usted no haga más negocios con su único o más importante socio comercial? ¿Qué haría si usted supiera que este mafioso le está ordenando esto porque perjudicar a su socio lo beneficia particularmente a él? ¿Cómo procedería si también fuera consciente de que cortar relaciones con su socio lo pondrá pronto a usted y su familia en una situación de emergencia, sin alimento, y al borde de la pobreza? ¿Obedecería sin más estas órdenes? ¿Sentenciaría a sus seres queridos al sufrimiento por favorecer a un mafioso que sólo vela por sus propios oscuros intereses?
sanciones contra rusia
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Desde un principio las sanciones han sido un fracaso y apenas han afectado a Rusia
No parecería lógico hacerlo ¿verdad? Más inteligente sería ser estratégico y buscar en todo caso una manera no frontal de desafiar estas órdenes. Quizá podría buscar unir fuerzas con vecinos que se encuentren en su misma posición para debilitar así la influencia y el poder del mafioso... Como sea no hay una única opción a su disposición, usted puede luchar por los suyos y velar por sus propios intereses sin comportarse como un idiota lameculos (perdón por la expresión) para no contrariar a este facineroso al que usted realmente le importa un bledo.

Bueno, esta misma situación se presenta hoy en Europa entre los "aliados" occidentales. Claro está, EE.UU. es el mafioso (¿quién más?) y sus "aliados" en Europa hacen las veces en esta breve introducción alegórica de usted y todos aquellos vecinos suyos que están siendo presionados del mismo modo.

El asunto central aquí es que EE.UU., al presionar a sus "aliados" europeos a que efectivicen sanciones contra Rusia (el importante socio), está condenándolos a sufrir severas pérdidas y empujándolos hacia una situación crítica sólo para castigar al insolente que osa desafiar su autoridad y hegemonía. Sin importar lo que EE.UU. le asegure a sus "amigos" europeos, en su fuero interior es evidente para todos ellos que son mentiras, pues hay una clara consciencia de que dar estos pasos es prácticamente un suicidio, o al menos un doloroso disparo en el pie. EE.UU. dice "a escupir contra el viento" y allá están todos escupiendo sabiendo que en el corto plazo ese escupitajo impactará en el centro de su propio rostro.

¿Usted no cree que las potencias europeas son conscientes de que están cometiendo un grave error? Tome en consideración lo siguiente:
  • En primer lugar, tenga en cuenta que dentro del propio EE.UU. hay disidencia en cuanto a la eficacia de aplicar estas sanciones. Incluso varias instituciones comerciales han tratado de convencer al gobierno norteamericano de atenuar o suavizar las sanciones.
  • Algunos analistas estiman que si la UE continúa con estas sanciones, podría perder hasta 1 billón de euros.
  • Según se estima, sólo hasta mediados de septiembre, las pérdidas de la UE fue de 40.000 millones de euros, siendo Alemania, Países Bajos, Lituania, Polonia y Estonia, los países más afectados
  • Increíblemente es Alemania uno de los países más comprometidos con este paquete de sanciones. Lo más curioso es que puertas adentro hay sectores alemanes muy críticos en lo que respecta a estas medidas, como los partidos de izquierda y varias importantes empresas que temen ser reemplazados en el mercado ruso.
  • Expertos italianos de la Universidad Comercial Luigi Bocconi aseguran que Italia perderá alrededor de 3700 millones de euros entre 2014 y 2015, y el mismo ex-ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Franco Frattini, declaró que las sanciones perjudican en gran escala a la propia comunidad europea.
  • Granjeros letones protestaron airadamente por las medidas asumidas por su país en contra de Rusia. Los productores lecheros reaccionaron con enojo pues las indemnizaciones compensatorias ofrecidas por la Comisión Europea apenas alcanza a compensar 1 céntimo por cada litro de leche.
  • El primer ministro húngaro, Viktor Orban, declaró: "La política de sanciones de Occidente es una consecuencia necesaria de lo que han hecho los rusos, pero nos está haciendo más daño a nosotros que a Rusia. Es lo que se llama pegarse un tiro en el pie", y luego agregó: "La UE no solamente debería compensar a los productores de alguna manera, ya sean húngaros, polacos, eslovacos o griegos, sino reconsiderar toda la política de sanciones".
  • El eurodiputado de la Liga Norte Matteo Salvini opina que "solo idiotas [NdA: nunca mejor dicho] han podido tomar la decisión de imponer sanciones económicas a Rusia". En un discurso memorable en la Eurocámara preguntó con vehemencia: "¿Quién va a pagar a nuestros agricultores? ¿Renzi [el presidente del Consejo de Ministros de Italia]? ¿Merkel?".
  • El analista político Carlos Puente Martín asegura que las sanciones a Rusia no harán más que alargar la recesión en la Eurozona.
  • El primer ministro lituano, Algirdas Butkevicius, advirtió recientemente que el PBI se reducirá un 4% en caso de suspensión total de las exportaciones a Rusia.
Entonces, ¿por qué estas sanciones?

Sería tonto pensar que las sanciones no están afectando a Rusia. Claro que la están afectando; en principio su moneda se ha devaluado y los primeros afectados son (como siempre) la clase media que pierde poder adquisitivo, y así el consumo desciende desacelerando la economía rusa. Claramente EE.UU. pretende a través del bloqueo económico provocar caos dentro del coloso siberiano y debilitar la imagen de Putin, con la esperanza de que un pueblo descontento termine desplazándolo en las urnas, o si fuera posible antes mediando una de esas "liberadoras" revoluciones de colores made in USA.

EE.UU. también apostó a que torcería el brazo del gobierno ruso y lo obligaría a cambiar el rumbo de su política opositora a las ansias expansionistas del Imperio. De este modo Rusia haría un silencioso mutis en el asunto de Ucrania, y se sosegaría en su activa intervención en todos los planes de dominación de medio oriente que el Imperio tiene en agenda.

La cuestión aquí es que Rusia, a pesar de varios meses de sanciones en vigencia, no ha hecho nada de eso. Al contrario, ha aprovechado - puesto que la situación la ha empujado a ello - para estrechar lazos con nada más y nada menos que China, los BRICS, y América Latina. Al mismo tiempo a girado su rostro hacia Oriente dándole la espalda a Occidente, encabezando una iniciativa con China, que de concretarse, podría hacer desaparecer la unipolaridad del mundo y crear una dinámica multipolar mucho más equilibrada y justa.

Que las sanciones no han resultado como esperaban, es un hecho. Jürgen Trittin, parlamentario alemán, advierte que es cierto que las sanciones impuestas ya afectaron a la economía rusa y sobre todo a la clase media, por lo que pueden provocar desacuerdos entre las autoridades y este estrato social. Sin embargo el político señaló que el presidente ruso, Vladímir Putin, no teme semejante escenario. Trittin concluyó: "Las sanciones funcionan en Rusia, pero por lo visto, no influyen en la política de Putin [...] por eso no veo que el endurecimiento de las sanciones pueda cambiar algo".

Frank-Walter Steinmeier, ministro alemán de Asuntos Exteriores, recientemente comentó en una entrevista realizada por el periódico Sueddeutsche Zeitung que "en una reunión de los titulares europeos de Exteriores alguien me dijo: las sanciones funcionan bien, el daño a Rusia es visible, debemos adoptar nuevas medidas contra Moscú para quebrarla; yo pienso que se trata de una incomprensión [de la situación] y además peligrosa". Para Steinmeier es evidente que la economía rusa está perjudicada por el efecto de las sanciones y la caída de los precios de crudo, pero con sensatez subraya que "es necesario preguntarse si ese fue el objetivo de las medidas restrictivas". El ministro alemán finalizó diciendo que él no podría recomendar la continuación sobre esta vía [la de las sanciones].

Esto fue publicado un día después de que Ángela Merkel sentenciara en el parlamento alemán que "las sanciones económicas siguen siendo inevitables". La incongruencia entre gobernantes del algún modo es una confirmación de que estas sanciones están siendo impuestas desde afuera casi por la fuerza, y de que algunos funcionarios son conscientes de los peligros que implican.

La agencia de calificación Standard & Poor's (S&P) declaró hace unos cuantos días que las sanciones "no afectan gravemente la valoración del riesgo de crédito de la mayoría de las empresas rusas". Según los analistas, la mayoría de las compañías rusas del rating de S&P podrían reducir los costes de capital sin que les afecte considerablemente, puesto que siguen teniendo una liquidez adecuada y pueden atender la deuda externa sin recurrir a los mercados extranjeros. S&P aseguró que el Estado ruso ayudará a las empresas del país "directamente y a través de los bancos más importantes", mientras que el mercado financiero interno se estabilizará después de que se consolide el rublo y se aclaren las tasas de interés.

Evidentemente los planes de EE.UU. no están siguiendo el curso esperado. Tanto el gobierno como el mismo pueblo ruso no se doblegan, peor aún, la presión parece estar fortaleciéndolos.

¿Y qué pasará entonces con Europa Occidental?

Bueno, hasta donde puede verse en este momento y trazando una línea siguiendo las tendencias más probables, es posible suponer que las potencias aliadas se verán en serios aprietos a corto o mediano plazo. La inconcebible sumisión a los mandatos de EE.UU. es aún difícil de comprender desde una perspectiva racional. Todos estos países que hoy acatan las instrucciones del gobierno norteamericano lo están haciendo a sabiendas de que están hipotecando su futuro. Muchos de ellos ya se encuentran hoy día en una situación difícil. Avanzar en el camino trazado por EE.UU. los acerca cada vez más al abismo.

Hay muchas preguntas flotando en el aire... ¿Tienen las potencias europeas miedo a EE.UU.? ¿Padecen los líderes europeos un grado tan avanzado de psicopatía que realmente están impedidos de ver más allá de sus propias narices? ¿Están completamente ciegos, o verdaderamente no les importa absolutamente nada de lo que pueda pasar en el futuro?

¡Toda la situación es demencial! ¿Cómo se puede explicar la reciente decisión del presidente francés, Francoise Hollande, de no honrar un contrato firmado con Rusia en el 2011 que acordaba la entrega de dos buques clase Mistral? No cumplir con el contrato, según explica el diario Le Parisien, le costará a Francia 3000 millones de euros (3800 millones de dólares). ¿Se puede estar dispuestos a perder tanto solo por congraciarse con EE.UU.?

El papel grotescamente patético que está haciendo Francia en esta historia habla de la decadencia y el grado de corrupción de Occidente; la prostitución de algunas naciones da asco, hiere los ojos ver esta peste extendiéndose a diestra y siniestra, y da nauseas ver que en este mundo al revés, los malos pasen por buenos y los buenos por malos.

En medio tanta locura un destello de cordura ofrece un remanso: Serbia se opone a las sanciones y hasta el momento ha decidido no imponerlas. Con gran sentido común, el primer ministro serbio Aleksandar Vucic, explicó que "Serbia aplica una política en interés de sus ciudadanos".

Qué bien le haría al mundo que los gobernantes se ocuparan fundamentalmente de sus pueblos y de velar por sus intereses. Cuánto se beneficiaría la humanidad si ese puñado de psicópatas que gobierna el mundo sólo para engrosar sus bolsillos y satisfacer su descomunal codicia, quedaran expuestos ante todos nosotros. Si fuera claro para todos lo que ellos son, sus mentiras ya no tendrían más efecto sobre nosotros y todo su poder se desvanecería.