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© El UniversalUn fotómetro solar es una especie de lupa que escanea el aire en el ambiente brindando indicadores para comparar y detectar variaciones de los gases.
El aparato facilita la medición de la variación de gases y partículas suspendidas en el aire con un alto grado de precisión.

Tres estudiantes del Tecnológico de Monterrey construyeron un fotómetro solar que facilita a nivel local, e incluso personal, la medición de la variación de gases y partículas suspendidas en el aire con un alto grado de precisión.

El fotómetro de los alumnos de la carrera de Ingeniero en Tecnologías Electrónicas, en el Campus Guadalajara, tendrá un costo de cerca de 2 mil 400 pesos (200 dólares).

El proyecto coordinado con la Agencia Estadounidense del Espacio y la Aeronáutica (NASA) cumplió las metas esperadas: ser un aparato económico y accesible, fácil de manejar, de alto grado de calibración y resultados.

Actualmente este tipo de aparato es muy costoso, rondando los 45 mil pesos, y de acuerdo con el líder del trabajo, Luis Fernando González Pérez, "existen diferentes tipos de fotómetros solares, pero los que aportan datos más exactos son muy costosos y sólo los pueden tener organizaciones como la NASA. Hay otros, más económicos, pero tienen una baja calibración y pobres resultados".

Un fotómetro solar es una especie de lupa que escanea el aire en el ambiente brindando indicadores para comparar y detectar variaciones de los gases o partículas suspendidas en el ambiente.

Es un modo de estudiar las características físicas del ambiente a través de ese aparato electrónico que mide la intensidad de luz que atraviesa la atmósfera. Por medio de algoritmos se calcula cuánta luz se perdió en el camino y con ello se estima la densidad de aerosoles flotando en el aire.

El artefacto desarrollado por los universitarios tiene una innovación importante, uso de filtros ópticos en lugar de LEDs (diodos emisores de luz, por sus siglas en el idioma inglés) como los que tienen los fotómetros que hay en el mercado. Su innovación permite una mayor precisión en la información y economía en su producción.

Los tres estudiantes, Alfredo Espinoza Rothon, José Ignacio Parra Vilchis y Hugo Isaac Pérez Alvarez, tardaron más de un año para realizar el aparato que ya fue revisado por científicos de la NASA, entre ellos el doctor Edward Celarier, quien también asesoró a los estudiantes.