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Recientemente el portal de noticias Sputnik publicó una infografía elaborada en base a un estudio del Instituto Austríaco de Investigaciones Económicas (WIFO) que en base a un modelo matemático alimentado con datos de los años 2013 y 2014 pronostica un escenario lo significativamente malo como para preocupar a los ciudadanos europeos.

La realidad es que el estudio prevé tres escenarios posibles y el presentado en la nota del conocido portal sería el peor de ellos. Más allá del grado de especulación que puede presentar el informe, lo previsto por el mismo parece tener un nivel de apego a los hechos como se vienen desenvolviendo en lo que va de este año lo suficientemente estrecho como para que cualquier ciudadano europeo se preocupe.

Según lo previsto por la investigación, "gracias" a las sanciones europeas impuestas a Rusia, Europa podría llegar a perder 100.000 millones de euros y podrían desaparecer en el corto plazo hasta dos millones de puestos de trabajo. Acompañando a este dramático vaticinio, el Think Tank, un grupo de expertos de naturaleza investigadora que se ocupan fundamentalmente de la reflexión intelectual sobre diversos asuntos, ha declarado recientemente que el país europeo más afectado en términos de pérdidas de empleo por estas sanciones es nada más y nada menos que Alemania, líder indiscutido de la UE y país insignia de estas controvertidas acciones contra Rusia.

Según los expertos, Alemania "sería el más perjudicado en lo que a términos de empleo se refiere, porque la falta de intercambios comerciales con Rusia pone en peligro el empleo de 465.000 personas", casi un cuarto de lo previsto por el instituto austríaco.

La realidad parece sugerir que los primeros que caerán si las sanciones se siguen prolongando en el tiempo serían las pymes del Eurogrupo, pues éstas no cuentan con suficiente respaldo económico como para soportar períodos relativamente largos de pérdidas o reducciones drásticas de ganancias. Claro está que éste no sería el caso de las grandes corporaciones que por definición cuentan con flujos de dinero que dinámicamente pueden moverse desde regiones menos afectadas o favorecidas hacia las afectadas para cubrir los daños colaterales de las sanciones.

La cuestión es que a las nefastas predicciones del Think Tank parece acompañarlas un ajustado correlato con la realidad. Hace apenas 20 días atrás el embajador ruso en Alemania, Vladímir Chizhov, declaraba tras haberse reunido con una delegación de representantes de pequeñas y medianas empresas de Alemania, que ellos afirman abiertamente que "mientras las grandes empresas sobrevivirán en el mercado ruso, las pequeñas y medianas empresas (alemanas) están al borde de la quiebra por la política de las sanciones (antirrusas) de la UE".

Por otro lado, Francia, el socio indiscutido de Alemania en esta cruzada suicida del Eurogrupo, se encuentra en una situación igual o peor a la de la potencia germánica. Alexandr Túrov, representante comercial de Moscú, declaró tras la reciente confirmación en junio de que extenderán el paquetes de sanciones contra Rusia, que "en los eventos que llevamos a cabo y en aquellos en los que participamos como invitados se escucha un rechazo categórico a las prohibiciones económicas, pues las mismas infringen la competencia y los hombre de negocios comprenden que aquel que apuesta en estos momentos por una ruptura con Rusia, a la larga saldrá perdiendo". Más tarde agregó: "se trata de una pérdida de largo plazo ya que los productos agrícolas son bienes que se exportan en grandes volúmenes y si la empresa no se ha comportado como un proveedor confiable, no recibirá contratos a largo plazo, lo que implicaría su salida del mercado".

Evidentemente los líderes europeos, en especial los de estas dos grandes potencias del bloque, no están escuchando a quienes puertas adentro están al borde de un quiebre, y a quienes en sí mismo constituyen la fuerza tractora de las economías de estos países como dinamizadores de la producción y el consumo, y como generadores del empleo que, en definitiva, permite alimentar a este ciclo.

La situación parece hacerse sostenible por el momento, pues los estados europeos están tratando de compensar las pérdidas de los productores que se ven duramente perjudicados por la sobreabundancia de sus productos que saturan el mercado y hacen desplomar los precios; bajo otras condiciones en donde estas sanciones no existieran, esta situación se evitaría por las abultadas exportaciones al mercado ruso.

Hasta donde puede verse la situación, se presenta un futuro significativamente preocupante. Los países del Eurogrupo que se encuentran en condiciones más vulnerables, posiblemente, serán los primeros en experimentar el rigor de estas absurdas sanciones. España, Italia, Portugal y algunos más pueden ser los primeros en caer en desgracia, pero si esta idiotez suicida sigue prolongándose en el tiempo, es muy posible que estemos en el corto plazo ante un escenario mucho más dramático, en donde potencias que años atrás se presentaban ante nuestros ojos como invulnerables, se encuentren repentinamente sumidas en una severa crisis económica, caos social y desesperación.

Aunque no puedo considerarme un asiduo lector de la Biblia, permítame decirle que desde mi humilde perspectiva la situación que se está viviendo en Europa tiene un correlato con las palabras del Jesús bíblico: "Dejadlos, son ciegos guiando a ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo.". Sea que haya existido un hombre singular hace un par de miles de años o no debo decir que estas palabras me resultan sumamente sabias y descriptivas de cómo funciona el mundo hoy.
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Ciegos guiando ciegos, la fórmula indiscutida para el desastre...
Por un lado, tenemos a nuestros líderes cuya ceguera se origina en una visión absolutamente retorcida de la realidad, consecuencia directa de su esencia psicopática; por el otro estamos nosotros, los ciudadanos comunes, que sumisamente los seguimos cegados debido a nuestra falta de voluntad de asumir nuestra responsabilidad por lo que ocurre a nuestro alrededor, y por ceder nuestra soberanía intelectual y emocional a un puñado de locos que nos conducen hacia un trágico final. Ellos están ciegos por su naturaleza; nosotros lo estamos por permitirles que a través de la mentira y el engaño nos transfieran su visión distorsionada del mundo.

El futuro nos alcanzará pronto y "ciegos que guían a ciegos" parece ser la fórmula que garantiza el desastre...