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Los 27 examinarán la respuesta de las instalaciones atómicas ante los peores escenarios en la segunda mitad del año
La UE examinará de forma conjunta la seguridad de los 143 reactores atómicos en funcionamiento en territorio comunitario. Los Veintisiete acordaron ayer en una reunión de urgencia someter a todas sus centrales a test de estrés para verificar si existe algún punto débil. Siguiendo el modelo aplicado a los bancos tras el estallido de la crisis financiera, los socios de la Unión respaldaron examinar la resistencia de las plantas ante los escenarios más exigentes. Los criterios para estas pruebas tienen que ser consensuados, pero se espera que puedan llevarse a cabo en la segunda mitad del año.

El comisario europeo de Energía, el alemán Günther Öttinger, convocó en Bruselas a los ministros del ramo, supervisores nacionales del sector atómico y empresas explotadoras para extraer lecciones del accidente de Fukushima y lanzar un mensaje de tranquilidad. Aunque la UE carece de poderes para forzar a los países miembros a realizar las pruebas de estrés en sus centrales, todos los asistentes acordaron de forma «voluntaria» realizar los exámenes. «Se trabajará sin demora para hacer los análisis lo antes posible», anunció el titular comunitario de Energía.

Los deseos de la UE de proceder con urgencia, sin embargo, se verán lastrados por la falta de una política nuclear común. Como los países se encargan de la supervisión de las centrales, primero deberán ponerse de acuerdo en los criterios a seguir para realizar las pruebas de esfuerzo. Öttinger apostó por tomar la normativa más «estricta» existente en Europa para ofrecer a los ciudadanos una «altísima garantía de seguridad». Pese a las complicaciones técnicas, confió en que el segundo semestre del ejercicio esté todo preparado para los exámenes.

El comisario de Energía precisó que los test de estrés también deberán adaptarse a la ubicación del reactor. Ante esta situación, las pruebas no serán idénticas para una central situada cerca de la costa y para otra localizada en el interior. En cualquier caso, todas ellas serán sometidas a los supuestos más duros para comprobar el funcionamiento de sus medidas de seguridad. «Mi propuesta es que tanto las características de los exámenes como los resultados sean publicados de manera transparente», agregó el responsable comunitario.

Los expertos sostienen que es «altamente improbable» que Europa sufra un terremoto similar al de Japón. Por ello, las pruebas de resistencia ayudarán a arrojar luz sobre una cuestión que a la UE le preocupa especialmente. La central de Fukushima, al margen de los daños que le causó la doble catástrofe, se encuentra en la delicada situación actual por una acusada falta de energía para refrigerar sus reactores. Según los especialistas comunitarios, los generadores auxiliares alimentados con combustible diesel apenas funcionaron durante una hora.

Las plantas europeas tienen en su mayoría unos sistemas auxiliares parecidos. La duda de Bruselas estriba en saber si las centrales reaccionarían adecuadamente ante un apagón eléctrico masivo, una circunstancia más plausible en el continente. La UE, además, es consciente de que la seguridad nuclear es un asunto sin fronteras. Apoyado en esta tesis, Öttinger anunció que propondrán a los países vecinos -Rusia y Turquía especialmente- unirse a las pruebas de esfuerzo.

El comisario germano compareció junto representantes de la industria nuclear. El director ejecutivo del gigante energético E.ON, Johannes Teyssen, aplaudió las pruebas de resistencia porque «siempre hay lecciones que aprender». A su juicio, la UE debería caminar hacia una normativa común en materia nuclear. Andrej Stritar, presidente de los organismos europeos de supervisión atómica, agregó que el sector lleva a cabo cada 10 años pruebas similares a las ahora aprobadas por un principio de mejora continua.