Conductos semejantes fueron descubiertos anteriormente bajo otras estructuras de esta ciudad prehispánica, una de las mayores en México.
La Plaza y la Pirámide de la Luna en Teotihuacán, una ciudad precolombiana ubicada a 50 kilómetros de la Ciudad de México, están conectadas por un túnel subterráneo desconocido hasta ahora, ha revelado el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El conducto, descubierto mediante una tomografía de resistividad eléctrica, está situado a unos 10 metros de profundidad y recorre desde el centro de la plaza hasta la pirámide y estaría relleno, según los expertos.

El pasaje podría simbolizar una emulación del inframundo, donde se recrearía el origen de la vida y de las plantas. La arqueóloga Verónica Ortega, directora del Proyecto de Conservación Integral de la Plaza de la Luna, cree por este motivo que el lugar podía tener un carácter estrictamente ritual para acoger ceremonias relacionadas con la agricultura.

Túneles semejantes han sido hallados desde el siglo pasado bajo otras estructuras del lugar arqueológico, incluida la Pirámide del Sol y el Templo de la Serpiente Emplumada.

El auge de la ciudad-estado de Teotihuacán se registró entre 250 y 600 d.C., cuando llegó a ser habitada por hasta 200.000 personas. Para el momento que aparecieron en la zona los aztecas, alrededor del siglo XIV, ya había sido abandonada.

Los arqueólogos todavía no ha descubierto ningún resto de la élite que gobernó en el lugar antes de los aztecas, así como tampoco se conocen hasta el momento las causas de la decadencia de esta antigua ciudad.