Las actividades manuales generan dopamina, favorecen el estado de mindfulness y el dar valor a "lo pequeño y lo cotidiano

La simplicidad es un lujo que debemos cultivar ahora más que en ninguna época. La sobreestimulación de la publicidad, los gadgets, la vida digital, han hecho que pasemos horas frente a un dispositivo consumiendo información, en el mejor de los casos propositiva, pero la mayoría de veces perdemos el tiempo observando hasta en tiempo real la vida de otras personas. Y cada vez más, hemos perdido la capacidad de asombro por las cosas cotidianas.

Como en ninguna otra época, la era digital nos ha alejado también de las actividades manuales, las hemos dejado en el plano de aquello que preferimos pagar a alguien más por que lo haga: asear la casa, regar o cuidar las plantas, usar nuestro ocio para algo creativo que involucre nuestra atención y la reconfortante repetición de movimientos (como tejer, dibujar, o simplemente, remendar un calcetín); arreglar aquello que se ha descompuesto sin pensar a los dos segundos en sustituirlo por uno nuevo.

Y más allá de la superficialidad que conlleva encerrarnos en eternos lapsos de consumo de pseudoinformación por medio de nuestros dispositivos, existe un factor que estamos perdiendo de por medio: las cualidades terapéuticas que resultan de hacer algo con nuestras propias manos. En general, este tipo de actividades requieren de nuestra atención (por lo que se piensa, pero sólo como desde lo lejos, por lo cual es muy relajante para la mente), pero, además, al hacer algo manual tu mente genera dopamina, la hormona de la recompensa, lo cual es muy placentero. Estas actividades propician un estado similar al mindfulness.

Te compartimos algunos beneficios de actividades manuales que hemos estado delegando y que son perfectas para dejar de sumergirte en la sobreinformación y tener un momento contigo de manera que se reduzca la angustia, el estrés, la depresión y otras emociones que son propias de esta acelerada época:

Cocinar

Para la psicóloga Lisa Bahar, una de sus más recurrentes recomendaciones a sus pacientes es cocinar, ya que de este modo se centran en el momento presente pero rodeados de estímulos. Al hacer una ensalada, por ejemplo, "Comienza observando la piel los insumos, el color, la textura, el olor", recomienda. Está comprobado que cocinar (sin prisas) reduce el estrés y promueve el disfrute del momento.

Hacer jardinería

Están tan probados los beneficios de la jardinería para la mente que, de hecho, ha nacido una terapia llamada horticultura y se ha desarrollado para ayudar a personas con problemas psiquiátricos. Contribuye enormemente a disminuir la ansiedad, y hará que descanses mejor cuando duermas.

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Tejer

El movimiento repetitivo de tejer, en mancuerna con el sentimiento de crear algo, hace que el cuerpo genere dopamina (el neurotransmisor de la recompensa), endorfinas (que producen una sensación de bienestar, liberadas también durante el ejercicio) y serotonina (asociada con el buen humor). Los beneficios de tejer se han vinculado a los de la meditación.

Colorear

Esta lúdica actividad promueve el estado de atención plena (mindfulness) y ayuda a reducir el estrés. Además, como lo advirtió Jung en su momento, dibujar y colorear figuras como mandalas es una poderosa herramienta de sanación y, también, de relajación y lucidez.

Ahora, si bien todo ello te ayudará a volver a la simplicidad, hay que recordar que la vida son muchos los momentos agridulces, y lo más necesario para tener una mejor calidad de vida es darle significado con lo que verdaderamente vale; la simplicidad es, sin duda, un buen comienzo.