Una gran mayoría sabemos en qué consiste el Black Friday o el último viernes de noviembre: descuentos y ofertas en prácticamente todos los comercios de tu ciudad y, por supuesto, en todas las plataformas de venta on-line.
black friday
Probablemente llevemos varias semanas pensando en qué compras podemos aprovechar los descuentos de ese día. Pero, ¿sabemos realmente cuáles son los fenómenos psicológicos con los que juegan estas estrategias de marketing?

El Black Friday o "viernes negro" existe con un fin muy concreto: incrementar y focalizar el consumo. Si ya a lo largo del año la publicidad intenta crearnos necesidades, este día el esfuerzo se incrementa con una bajada de precios (solo aparente en muchas ocasiones). Es como si nos dijeran: "si lo quieres, ahora es el momento".

Lo cierto es que las grandes empresas utilizan conocimientos de la psicología social para aumentar su volumen de ventas. En muchas ocasiones lo hacen de manera discreta y disimulada, en otras de manera descarada, lo que no cabe duda es que hemos adoptado y señalado este día dedicado al consumo en nuestro calendario particular y ya hay quienes lo esperan con cierta ansiedad para darse ese o esos caprichos que tienen en mente. En este artículo vamos a ver intentar hacer un esquema de cómo las empresas intentan que este día nos sintamos especialmente motivados para comprar.

1. Despertar en ti los conceptos de urgencia y necesidad

El hecho de que las ofertas y descuentos tengan una fecha de caducidad anunciada y próxima es de donde surge la urgencia de comprar un producto que no necesitamos. Sí, podríamos prescindir de ese artículo pero, ¿cómo vamos a dejar escapar esa oportunidad?

Además, otra de las causas del éxito del Black Friday reside en la proximidad a las fiestas navideñas, lo cual aumenta el concepto de urgencia exponencialmente. Eso nos hace pensar que sería de locos dejar escapar la oportunidad de comprar algo rebajado ahora... para tener que comprarlo más caro unas semanas después.

Resulta evidente la locura que crea en los consumidores por el hecho de estar ante rebajas de artículos exclusivos. Además, somos sugestionados por mucha publicidad durante las semanas previas, que generan la sensación de acontecimiento. Además, estos anuncios son muy diversos, de modo que puedan encajar con personas de diferentes estilos de vida.

2. Venderte un producto a cambio de la felicidad

Nuestras emociones, al contrario de lo que algunos pueden pensar, tienen una gran influencia sobre las decisiones económicas que tomamos, incluidas las relacionadas con el consumo. Como hemos comentado, al contrario de lo que pensamos, nuestro gasto no lo dirigen tanto las necesidades reales como las necesidades percibidas.

Durante ese periodo previo al día clave en que recibimos publicidad, tenemos tiempo de sobra para fantasear sobre aquello que nos queremos comprar. Algo que no te puedes permitir alegremente un día cualquiera, pero que crees que cuando llegue ese día tendrá una buena rebaja y por fin será tuyo.

Además, te da tiempo a imaginar lo mejor que "vas a ser" con ese artículo y a convencerte de que realmente lo necesitas. Ahora no quieres deshacerte de esa imagen y de esos sentimientos positivos que has imaginado, y no te quedará otro remedio que acudir al "viernes negro". Claro, estaríamos locos si dejásemos de pasar esta oportunidad, ¿no?

3. Adormecer tu pensamiento crítico a lo hora de valorar el precio

Adquirir productos rebajados produce un placer que puede llegar a anular nuestro pensamiento crítico, es decir, nuestra capacidad de raciocinio. Los expertos saben que el cerebro de los personas se ponen en "modo compra" nada más que entramos a una tienda. A partir de ese momento, es función de los dependientes hacer que tomes la decisión de comprar.

Las estrategias de marketing que usan las grandes empresas buscan ganar clientes y conseguir vender lo que ellos quieren y al precio que han decidido. Probablemente este precio siga siendo alto, pero la estrategia consiste en que el consumidor vea que el precio inicial era mucho más alto, y ahí es donde la publicidad intenta generar de nuevo la urgencia de comprar un producto que no necesitamos.

A ti que no te conozco (o sí), probablemente acabes comprando en algún momento más de lo que necesitas. Seguramente yo también lo haga, pero al menos, conociendo lo que te he contado, lo haremos de forma consciente y lo tendremos en cuenta una vez estemos en la tienda para que "los chollos" del Black Friday no terminen por abrir un agujero en nuestra economía.