Hasta 215 huevos fosilizados de pterosaurio, muchos de ellos con embriones perfectamente preservados fueron encontrados recientemente por científicos. El increíble hallazgo fue en China y abre la puerta a muchos de los secretos de este antiguo reptil volador en su etapa más temprana.
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© Zhao Chuang
Para ser más exactos, los investigadores desenterraron 215 huevos con embriones preservados de la familia Hamipterus tianshanensis, lo cuales se alimentan de peces, proporcionando una nueva comprensión del llamado primo de los dinosaurios, incluida la evidencia de que sus bebés nacieron sin poder volar y que necesitaban de cierta atención parental en sus inicios.

Tal y como explican los investigadores que desenterraron esta enorme cantidad de huevos, los Hamipterus tianshanensis eran una especie cuyos adultos tenían una cresta sobre un cráneo alargado, dientes puntiagudos y una envergadura de más de 3,5 metros. También fueron los primeros vertebrados voladores de la Tierra. De hecho, las aves y los murciélagos aparecieron más tarde.

Los cientos de fósiles de Hamipterus adultos junto con los huevos se encontraron en Uygur, Xinjiang, un hallazgo que probablemente convertirá a esta especie del período Cretácico que vivió hace 120 millones de años en la más comprendida de todos los pterosaurios.

Los huevos, de hasta 7,2 centímetros de largo, eran flexibles con una capa externa fina y dura marcada por grietas y fisuras que cubrían una capa interna de membrana gruesa, muy parecida a los huevos blandos de algunas serpientes y lagartos modernos. Los investigadores creen que pueden llegar a estar presentes hasta 300 huevos en la zona, algunos enterrados bajo los fósiles expuestos.
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© REUTERS/ Alexander Kellner/Museu Naciaonal/UFRJ
Imágenes del sitio donde fueron hallados los huevos, junto con algunos huesos. Fotografía tomada el 21 de noviembre de 2016 en Xinjiang, en la región autónoma de Uygur, al Noroeste de China, y puesta a disposición el 30 de noviembre de 2017.
En cuanto a los primeros descubrimientos sobre la vida de este reptil volador, "los huesos embrionarios indicaron que las patas traseras de un bebé Hamipterus se desarrollaban más rápidas que los elementos cruciales del ala, como el húmero", según explicó el paleontólogo Alexander Kellner.

El vuelo

Además, "algunas aves podían volar el mismo día en que salían del huevo, mientras que otras necesitaban un largo período de cuidado parental. Nuestra conclusión es que un bebé Hamipterus podía caminar, pero no podía volar", asegura el paleontólogo Shunxing Jiang.

El equipo cree que estos pterosaurios vivían en una colonia bastante grande, cerca de un gran lago de agua dulce. Kellner citó evidencias de que las hembras se juntaron para poner huevos en las colonias de anidación, y luego fueron regresando a lo largo de los años al mismo sitio.

También sospechan que tanto los huevos como los restos de jóvenes y adultos fueron arrastrados desde algún punto de anidación durante una tormenta hacia el lago, espacio donde fueron preservados y posteriormente fosilizados.

Habían aparecido restos fósiles

A mediados de 2006 habían aparecido restos fósiles de esta especie de dinosaurio volador. El hallazgo se produjo en una isla cerca de Vancouver, en la Columbia Británica.

Los pterosaurios y otros dinosaurios voladores tenían huesos huecos, como las aves, para aligerar su peso en el aire. Esa ventaja evolutiva supone todo un problema para los paleontólogos, porque es difícil encontrar restos fósiles en buen estado con esos huesos tan quebradizos.

De vez en cuando, la naturaleza regala a los científicos un yacimiento en condiciones de conservación especialmente buenas, y eso es precisamente lo que ha encontrado en 2016 la doctora Elizabeth Martin-Silverstone, de la Universidad de Southampton.

Los fósiles analizados por Martin-Silverstone y su equipo pertenecen a una nueva especie de la rama de los Azhdarchidae, una familia de pterosaurios del periodo cretácico (hace alrededor de 77 millones de años).

Distintas especies

Algunas de las especies de esta rama de dinosaurios eran gigantes de 12 metros de envergadura como el Quetzalcoatlus Northtropi (sobre estas líneas). El dinosaurio descubierto el año pasado es mucho más pequeño, con apenas metro y medio de envergadura (de una punta de ala a la otra), lo que se traduce en un tamaño no mucho más grande que el de un gato doméstico.

La especie, comparte los descomunales picos huecos del resto de los Azhdarchidae, lo que sugiere que quizá se trataba de dinosaurios voladores que evolucionaron para la vida en tierra sosteniéndose sobre las alas como si fueran patas.

La calidad de los fósiles hallados en la excavación sirvieron para arrojar más luz sobre esta familia de pterosaurios.