Mejorar tu productividad no quiere decir trabajar más. Todo lo contrario. Cuando uno es productivo, realiza más actividades con éxito en menos tiempo. El objetivo final no es otro que el de hacer tu trabajo con total eficiencia, de manera que tu tiempo libre se vea beneficiado.
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Si hay algo que origina estrés es precisamente la sensación de agobio por el trabajo. A la vez, cuando te estresas, eres menos productivo y comienzas a acumular mucha fatiga en muy poco tiempo. En esas condiciones, te pones de un humor de mil demonios. Y es posible que también el desempeño que tienes en otras tareas fuera del trabajo termine resintiéndose. Finalmente, solo estás tratando de sobrevivir.
"Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible".

-San Francisco de Asis-
Mejorar tu productividad no es solo un asunto de desempeñar mejor tu trabajo. De lo que se trata es de conseguir mayor calidad de vida. Que tu trabajo no se convierta en un lastre. Cuidarte a ti mismo de una forma razonable y obtener mejores resultados. Hay algunos trucos que ayudan a lograr esto. Enseguida te hablamos de cinco de ellos.

1. Mejorar tu productividad desde primera hora

Un día productivo es un buen día. Se gesta desde el momento en el que te despiertas. Es bueno que te acostumbres a levantarte un poco más temprano. Eso te da un pequeño margen para no levantarte ya con la prisa metida en el cuerpo.

Es bueno que el primer momento del día sea íntimo y motivador. Visualiza cómo será tu día. Hazlo en términos positivos. Habla contigo mismo y motívate. Intenta no comenzar un día de trabajo sin tener claro cuál es el plan a realizar en la jornada. Tampoco es bueno que lo inicies con angustia. Esto te resta energía y no contribuye a mejorar tu productividad.

2. Busca énfasis y enfoques para tus tareas

La concentración es fundamental para mejorar tu productividad. Concentrarse en enfocarse hacia algo. Este proceso se facilita cuando defines énfasis y enfoques para tus tareas: son ellos los que te ayudarán a encontrar tu propio método.

Es buena idea hacer énfasis temáticos. Lunes para un aspecto, martes para otro, etc. También sigue siendo muy válida la famosa lista de prioridades. Qué se debe hacer primero y qué luego. Los expertos recomiendan hacer primero las tareas que menos nos motivan: lo más molesto, tedioso o difícil. Luego, enfocarse en lo demás.

3. Identifica tus horas de mayor rendimiento

Todos tenemos un ciclo biológico y anímico diferente. Hay momentos en que estamos más despiertos y nos sentimos más motivados. Obsérvarte durante algunos días para detectarlos. Es importante que sepas cuáles son tus horas de mayor rendimiento.

Una vez hayas definido cuáles son tus picos de energía, ya diste un gran paso. Lo que sigue es programar las tareas más complejas para realizarlas en esos lapsos. Este es uno de los trucos más eficientes que puedes implementar para mejorar tu productividad.

4. Subdivide tu tiempo y tus tareas

Tanto el tiempo como las actividades son más manejables si las compartimentas. Es decir, si las subdivides, tanto como te sea posible. Es un truco que no falla. Define tiempos exactos para cada una de las tareas que vayas a realizar, deja un margen para imprevistos e intenta cumplir con la programación.

Simultáneamente, analiza tus labores. Encuentra la forma de subdividirlas, lo más que puedas. Asígnale un tiempo a cada subdivisión y respétalo. Es una magnífica manera de trabajar. Te ayudará a organizar mejor todo y te proporciona un constante sentimiento de logro. Además, hará que sobrestimes o subestimes en menor medida el tiempo que necesitas para una tarea: al subdividirla en pasos serás más consciente de lo que implica.

5. Mecaniza y desconecta

Todo trabajo tiene tareas que son mecánicas. A veces no lo hemos detectado, pero con seguridad toda labor las incluye. El reto es identificar todas esas actividades que se realizan siempre de la misma manera. Una vez que se haya logrado esto, lo siguiente es evaluar si hay manera de simplificarlas al máximo. También se puede mirar si es posible realizar varias de esas tareas al mismo tiempo.

Para prácticamente todo lo que se pueda mecanizar hay alguna ayuda tecnológica. Investiga. Quizás existe alguna aplicación que puede servirte. Asimismo, marca horas del día para desconectarte totalmente de las redes sociales y del teléfono. Se ha comprobado que la gente pierde hasta un tercio de su tiempo productivo navegando sin rumbo por la red.

Todos estos son trucos fáciles de aplicar. Te permiten mejorar tu productividad sin hacer grandes cambios en tu rutina. Finalmente solo se trata de analizar y planificar mejor. También de introducir pequeños hábitos que pueden marcar la diferencia.