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© NCYT/Jorge Munnshe
Recreación artística de Jorge Munnshe para NCYT de una interface de ciborg basada en componentes electrónicos hechos de sangre humana.
Desarrollar componentes biológicos capaces de formar parte de circuitos eléctricos puede ser el primer paso para lograr fabricar interfaces que conecten células nerviosas y tejidos humanos directamente a un dispositivo electrónico, como por ejemplo una extremidad robótica o un ojo artificial.

Un equipo de científicos hindúes ha ideado un modo de producir un memorresistor mediante la sangre humana.

El memorresistor es un componente electrónico que, de manera meramente teórica, fue ideado en 1971 por el ingeniero electrónico Leon Chua de Berkeley. Se consiguió desarrollar el primero en 2008, usando dióxido de titanio. Esta primicia fue obra de un equipo de científicos de la compañía Hewlett Packard.

Un memorresistor es un dispositivo pasivo, como una resistencia, con dos terminales pero que en vez de tener un valor de resistencia eléctrica fijo, su capacidad de transportar la corriente cambia según el voltaje aplicado previamente. En otras palabras, es capaz de "recordar" la corriente anterior.

Ahora ya hay innumerables patentes vinculadas al desarrollo de memorresistores para aplicaciones en circuitos lógicos programables, componentes de transistores futuros, procesamiento de señales, y redes neurales.

S.P. Kosta del ECC (Education Campus Changa), en Gujarat, y sus colegas, han explorado la posibilidad de crear un memorresistor líquido a partir de sangre humana.

Además, en un proyecto paralelo, están trabajando con conceptos de diodos y condensadores compuestos de tejidos humanos líquidos.

El equipo de Kosta elaboró in vitro el memorresistor biológico. Para ello se utilizó un tubo de ensayo con 10 mililitros de sangre humana mantenida a 37 grados centígrados, y en el que se insertaron dos electrodos, habilitándose la conexión con los instrumentos de medición adecuados.

Se ha comprobado que la resistencia eléctrica del memorresistor experimental varía con la polaridad y magnitud del voltaje que se le aplique al dispositivo. Este efecto de memoria se mantiene durante al menos cinco minutos en el dispositivo.

Primero se comprobó el comportamiento del memorresistor en la sangre.

El siguiente paso fue verificar que la misma conducta se manifiesta en un dispositivo a través del cual fluye sangre. Este paso también ha tenido éxito.

La siguiente etapa será desarrollar una versión microcanal del dispositivo memorresistor de flujo, e integrar juntos a varios para que así el conjunto tenga la capacidad de llevar a cabo funciones lógicas particulares.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que esta investigación reciente es sólo el primer paso en el largo camino que empieza con una interfaz electrónica convencional y acaba con el desarrollo de una interfaz que es biológica en buena parte.