En algún momento de nuestras vidas todos hemos tenido que admitir nuestros errores. A pesar de la protesta y las narrativas de nuestro ego que busca mantener intacta su imagen de la realidad, estos fallos, ocasionalmente dolorosos, nos dan la oportunidad de aprender.
hudson river
© Mike Segar / Reuters
El río Hudson, entre Nueva Jersey y la ciudad de Nueva York (EE.UU.), el 7 de enero de 2018.
La protesta de nuestro ego se llama disonancia cognitiva. Wikipedia la define de la siguiente manera:
El concepto de disonancia cognitiva, en psicología, hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudes.
Lo que no se menciona en el párrafo anterior es que algunos iremos a extremos irracionales con tal de mantener nuestras creencias intactas. Mucha gente se niega, por ejemplo, a creer que su pareja los engaña, y crean en sus mentes explicaciones para mantener viva la ilusión. Es un fenómeno psicológico fascinante.

La siguiente noticia representa un ejemplo de disonancia cognitiva a nivel megalópolis. RT reporta que:
La ciudad de Nueva York ha demandado a cinco importantes compañías petroleras -BP, Chevron, ConocoPhillips, Exxon Mobil y Royal Dutch Shell-, alegando que han contribuido al calentamiento global.
Esto no hubiera sido tan alarmante si Nueva York no acabara de pasar por una de las semanas mas frías de su historia. Cualquiera entiende que el frío es lo opuesto al calor, pero la necesidad de las autoridades de esa ciudad de aferrarse a la idea de que el hombre puede alterar el clima del globo es tal que decidieron demandar a las compañías petroleras (a la cuales no estoy defendiendo) por una fortuna:
Según el alcalde Bill de Blasio, la ciudad busca con esta demanda ser compensada con miles de millones de dólares para, de esa forma, recuperar el dinero gastado en los esfuerzos de recuperación relacionados con el cambio climático. En esos esfuerzos se incluyen las reparaciones por daños y el elevado costo de hacer a la ciudad más resistente ante futuras mega tormentas.
Fíjese como funciona la narrativa: "para hacer a la ciudad resistente a las futuras mega tormentas." De Blasio está demandando para obtener reparaciones por algo que aún no a ocurrido; algo que él necesita que ocurra. De lo contrario, tendría que admitir que está equivocado y que la narrativa del calentamiento global, como lo sugieren las temperaturas extremadamente bajas, es una farsa.

El articulo prosigue:
"La ciudad busca trasladar el costo de la protección de la ciudad ante los impactos del cambio climático a las compañías que han hecho casi todo lo posible para crear esta amenaza existencial", reza la demanda, que ha sido presentada en el Distrito Sur de Nueva York, recoge New York Post.

Según los documentos judiciales, las compañías demandadas han producido más del 11% de la contaminación mundial de carbono y de metano generada por fuentes industriales "desde los albores de la revolución industrial".
Las compañías petroleras han hecho su parte para hacer del mundo un lugar peor. Para dar un ejemplo, la destrucción de ecosistemas enteros en Ecuador y Perú es clara. BP prácticamente destrozó el Golfo de Mexico por su negligencia. Así que las acciones de estas compañías son indefendibles. Sin embargo, personas como De Blasio han contribuido a crear (en la mente de las masas) una amenaza existencial en forma del calentamiento global, y con este tipo de acciones irracionales la validan y mantienen viva.

Hace solo un par de días, el ícono de los polos derretidos, Al Gore, nos ofreció una explicación extremadamente parecida a la del alcalde Bill de Blasio cuando publicó en Twitter:

Al Gore: Hace un frío extremo en partes de EEUU, pero el científico del clima, Dr. Michael Mann explica que esto es exactamente lo que deberíamos esperar de la crisis climática.
¿No había dicho en 2009 que en cinco años ya no estarían congelados los polos? ¿Cuánto más debe retorcer su narrativa para argumentar que "hace un frío extremo porque está caliente"?

La naturaleza nos ofreció un muy frío recordatorio de que el ganador del premio Nobel, Al Gore, estaba muy equivocado. Como De Blasio, sufre de disonancia cognitiva -y si no es así, entonces está mintiendo acerca de lo que cree.

Nuestro planeta sí está experimentando eventos naturales extremos, pero no son producto del calentamiento global antropogénico. Además de temperaturas y precipitaciones extremas, hemos visto erupciones volcánicas, terremotos, socavones, nubes noctilucientes, halos solares, el comportamiento extraño o agresivo de muchos animales, la disminución de la velocidad de rotación de la tierra, etc.

Como si esto fuera poco, se ha reportado un incremento en la incidencia de meteoritos, bolas de fuego, cometas que "rozan" a nuestro planeta, y el sol apenas produce llamaradas solares. Mientras personas como De Blasio y Al Gore continúan alimentando su narrativa para evitar la disonancia cognitiva, el mundo nos dice que algo está ocurriendo; algo que está fuera de nuestro control pero que nos incumbre, y a lo que deberíamos prestar atención.

Para una muestra, aquí tiene el resumen del mes de diciembre de 2017 de cambios planetarios realizado por el equipo de SOTT: