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El Gobierno Federal de Estados Unidos desclasifica 8,000 documentos en respuesta al Acta de Información Pública en los que se detalla como la CIA financió tráfico de drogas en Afganistán y América Latina. La propia fuente se ocupa de aclarar que si para muchos no constituye noticia que la CIA está involucrada en las redes de narcotráfico, ahora en cambio, ya se ha pasado de las bien fundada sospechas acumuladas y de la teoría al conocimiento pleno, confirmado oficialmente, ante cuyo cúmulo presumo que no queden ya quienes se aferren a tildar tantas denuncias previas de "complot de los comunistas".

De acuerdo con los datos desclasificados, que apenas representan una parte de lo que está guardado y bien sellado hasta el año 2030, la siniestra institución financió al menos con dos mil millones de dólares la resistencia afgana en los años 80 a través de los cárteles locales de la droga. Y en América Latina recurrió a organizaciones de narcotraficantes para financiar movimientos desestabilizadores contra gobiernos desobedientes a los designios de Washington, a cambio de seguros lavados de dinero en Wal Street.

Y todo ello a costa de daños colaterales a los propios Estados Unidos que vio aumentar el consumo de cocaína de 80 toneladas métricas a 600 toneladas métricas en menos de una década, ampliando así un mercado que tanto ha estimulado a los violentos cárteles del fronterizo México.

La CIA, además de acumular incontables fechorías políticas, tiene aromas de cocaína, heroína y opio.