Aunque la Rusia de Vladimir Putin ha sido implacablemente demonizada por los medios de comunicación occidentales durante años, la malicia y el despropósito de la cobertura informativa en los últimos días nos llevan a preguntarnos qué es lo que ha cambiado para que se produzcan tales ataques.
putin kelly
© Kremlin.ru
Vladimir Putin entrevistado por Megyn Kelly
Rusia celebra una elección presidencial el 18 de marzo, así que esto podría tener el objetivo de desacreditar la inminente reelección de Putin ante los ojos de Occidente. Puede ser que también estemos siendo testigos de una respuesta directa al discurso de Putin ante la Asamblea de la Federación Rusa del 1 de marzo, en el que reveló nuevos sistemas avanzados de armas que hacen inútiles los sistemas de misiles antibalísticos estadounidenses, restableciendo así el equilibrio de poder nuclear al negar la posibilidad de un ataque nuclear sin una respuesta equitativa.

Si EE.UU. y la OTAN ya no pueden presumir de hacer la guerra contra Rusia con relativa impunidad, intensificar la guerra de información puede ser su segunda mejor opción.

Lo que sigue es una breve lista de algunos de los más coloridos e insensatos artículos antirrusos producidos por los medios de comunicación occidentales en las últimas semanas. Excepto por el primero, todos los demás fueron publicados después del discurso de Putin:

Newsweek publicó el siguiente titular: "Los estadios rusos permitirán cocaína, cannabis y heroína en la Copa Mundial de la FIFA 2018". Al leer el artículo, descubrimos que la Unión Económica Euroasiática, de la que Rusia es miembro, "permite que ciertas drogas psicotrópicas y narcóticas prohibidas lleguen al país con una documentación médica acreditativa". Además, las normas de la FIFA también permiten a los espectadores llevar drogas siempre que tengan una prescripción escrita en inglés o en ruso. Lejos del libertinaje irresponsable que sugiere el titular, se trata de un tema que no afecta a las prescripciones médicas que cualquier país civilizado reconoce.

Gabriel Gatehouse de la BBC especuló acerca de si Putin, o las "facciones del Kremlin" detrás de él, tenían algo que ver con la muerte del mentor y amigo cercano de Putin y alcalde de San Petersburgo, Anatoly Sobchak, en el año 2000. ¿Por qué? Porque la esposa de Sobchak, Lyudmila Narusova, sospechaba de un asesinato, aunque no sabe si ése fue el caso. De hecho, ella descartó la idea de que Putin estuviera involucrado en el caso de que hubiera habido algún juego sucio. Pero aquí está el problema, ¡Putin lloró durante el funeral! Así es, a la BBC le parece muy sospechoso que un ser humano se sienta afligido por un amigo: "Putin está realmente angustiado. Sus ojos están rojos, parece que tiene dificultad para tragar mientras abraza a Lyudmila Narusova. Putin no es un actor. Tampoco es propenso a manifestar públicamente sus emociones. Por lo tanto, es razonable suponer que está pasando por un verdadero duelo. ¿O es otra cosa? ¿Culpabilidad?" Al menos Gatehouse reconoció que esto era "sólo una sospecha" y, por lo tanto, no tenía nada que ver con un verdadero periodismo de verificación de los hechos. En varios países, las personas podrían ser enjuiciadas por afirmaciones como éstas que equivalen a la difamación. Cuando se trata de Putin, sin embargo, es un juego limpio.

Business Insider y The Washington Post intentaron aprovechar al máximo el nuevo libro de Michael Isikoff y David Corn, Russian Roulette: Inside Putin's War on America and the Election of Donald Trump ("La ruleta rusa: Dentro de la guerra de Putin contra América y la elección de Donald Trump"). El libro afirma que en 2013 Donald Trump envió una carta al presidente Putin invitándolo al concurso de Miss Universo que Trump estaba llevando a Moscú. No se sabe si la carta fue enviada o si Putin respondió alguna vez. Mientras el desfile estaba en marcha, Trump se preocupaba cada vez más por saber si Putin asistiría o no. Eventualmente, se dice que el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, llamó para pedir disculpas porque Putin se reuniría con la familia real holandesa en su lugar. Lo que parecen insinuar Business Insider y The Washington Post es que esto es una prueba de que Trump buscó contactos con Putin, lo que de alguna manera reforzaría la idea de que "coludían" para subvertir las elecciones. En realidad, la publicación de esta anécdota trivial en apoyo de la narrativa del "Russiagate" sólo confirma que no hay evidencia real que apoye ese sórdido espectáculo.

En otro reciente y memorable titular de Newsweek se lee: "Putin dice que los judíos 'con ciudadanía rusa' podrían estar detrás de la interferencia en las elecciones estadounidenses", del que la CNN se hizo eco: "Putin: tal vez los judíos o ciertas minorías están detrás de la interferencia en las elecciones estadounidenses". Esto está burdamente sacado de contexto para hacer que Putin parezca un antisemita; la cual es la única acusación que no se había usado contra él anteriormente. La cita a la que se hace referencia está tomada de la reciente entrevista de Megyn Kelly con Putin. Kelly insistió repetidamente en la acusación de Robert Mueller contra los 13 "troles" rusos que supuestamente interfirieron en las elecciones presidenciales de EE.UU. al publicar y hacer publicidad en los medios sociales. A esto Putin respondió que estas personas no estaban conectadas con el gobierno ruso y no representaban al Estado ruso, y dado que EE.UU. no había enviado ninguna petición oficial, documentación o evidencia, no estaban siendo investigadas. En este contexto se produjo el siguiente intercambio:
Megyn Kelly: Si los 13 ciudadanos rusos más tres compañías rusas interfieren en nuestras elecciones, ¿le parece bien a usted?

Vladimir Putin: No me importa. No me importa en absoluto porque no representan al gobierno.

Megyn Kelly: ¿No le importa?

Vladimir Putin: En absoluto. No representan intereses estatales. Si ustedes están preocupados por algo, díganlo oficialmente, envíennos documentos que lo prueben y expliquen exactamente de qué se acusa a esas personas. Veremos si han violado las leyes rusas...

Megyn Kelly: Yo hice eso.

Vladimir Putin: No, eso no es verdad. Si violaron la ley rusa, los procesaremos. Si no lo hicieron, no hay nada por qué procesarlos en Rusia. Pero después de todo, deben entender que la gente en Rusia no vive bajo la ley estadounidense, sino bajo la ley rusa. Así son las cosas. Si desean llegar a un acuerdo con nosotros, negociemos, escojamos el tema, hagamos un acuerdo y firmémoslo. Pero se niegan a hacerlo. Se lo digo por tercera vez: hemos propuesto trabajar juntos en cuestiones del ciberespacio. Pero EE.UU. se niega a trabajar así y en su lugar lanza a 13 rusos a los medios de comunicación. Tal vez ni siquiera son rusos, sino ucranianos, tártaros o judíos, pero con ciudadanía rusa, lo que también debería verificarse: tal vez tengan doble nacionalidad o una carta verde; tal vez, Estados Unidos les pagó por ello. ¿Cómo puede usted saber eso? Yo tampoco lo sé.
Claramente, Putin estaba tratando desesperadamente de hacer que Kelly entendiera que los "troles" estaban trabajando por iniciativa propia y privada o por intereses de terceros, no para el gobierno ruso. Para ilustrar este punto mencionó a los ucranianos, los tártaros, los judíos e incluso a los estadounidenses. Lo más probable es que eligiera estos grupos de personas porque son ejemplos de ciudadanos rusos que se ven a sí mismos como efectivamente no rusos y no porque estuviera acusando a "minorías" o a los judíos. Algunos judíos alrededor del mundo son tan leales al Estado de Israel como a sus propios países de origen (en algunos casos incluso más), y no hay ningún antisemitismo en reconocer este hecho. Algunos son bastante abiertos al respecto. Israel mismo afirma ser "el Estado judío" y anima a los judíos a emigrar allí.

Con el escándalo del "espía ruso envenenado" que actualmente se apodera del Reino Unido, Mark Rice-Oxley, que escribe para The Guardian, se unió al coro de voces que exigían represalias, una vez más sin pruebas de ninguna implicación rusa. Desde el primer párrafo de su artículo de opinión, leemos: "Rusia parece perdida, una amenaza global, con un vacío moral, una amenaza mucho mayor de lo que fue durante la guerra fría". En los dos párrafos siguientes se las ingenia para culpar a Rusia de asesinato, lavado de dinero, "hackear" las elecciones estadounidenses, "comprar" su participación en la Copa Mundial de la FIFA, invadir Georgia y Ucrania, bombardear a niños en Siria, hacer trampa en los Juegos Olímpicos e iniciar una carrera armamentista nuclear. Sin excepción, estas son mentiras o tergiversaciones, que el portal de noticias Off Guardian diseccionó brillantemente. Rice-Oxley continúa diciendo: "¿Por qué el poder ruso es así: cínico, destructivo, al estilo de un juego de 'suma cero', decidido a llevar todo a un nivel en el que todos piensen lo peor de cada uno y se comporten consecuentemente?"; y ofrece una forma de hacer frente a esta amenaza global:
Gran Bretaña tiene que hacer algo con respecto a los dudosos miles de millones de procedencia rusa que corren a través de su sistema financiero. Debe hacer que resulte realmente difícil que el dinero vinculado al Kremlin compre clubes de fútbol o negocios o establezca asociaciones limitadas poco fiables. No se molesten con las sanciones. Sólo digan: "No, gracias, no queremos sus negocios".

Lo segundo es la opinión pública. La inminente elección presidencial es algo previsible, pero el estado de ánimo en Rusia puede cambiar repentinamente, como vimos en 1991,1993 y 2011-2012. [...]

Tal vez es hora de probar una nueva operación digital hacia los corazones y las mentes. En la era de Internet, los rusos ya han demostrado cómo se puede manipular la opinión pública. Quizás nuestras propias maravillas digitales secretas puedan embarcarse en una especie de contraofensiva informativa para conquistar a los millones de rusos que comparten nuestros valores. Tal vez ya lo están haciendo.
Presionar a Rusia a través de los oligarcas y manipular la opinión pública rusa es como si Rice-Oxley propugnara el cambio de régimen mediante una revolución del color. ¡Hablemos de interferir en los procesos democráticos extranjeros!

El aumento de la satanización de Rusia puede estar preparando al público occidental para una confrontación más abierta. Un enfrentamiento militar directo sigue siendo improbable (más aún ahora que Rusia ha anunciado lo que es capaz de hacer), pero hacer la guerra a través de subsidiarios en Siria o Ucrania, o directamente contra Rusia a través de la "opción barata" de una revolución de color en el futuro siguen siendo posibilidades. Los esfuerzos para este fin están ciertamente en curso, aunque, afortunadamente, es poco probable que sean fructíferos en un futuro próximo, puesto que la popularidad de Putin se mantiene entre el 67 y el 70% para las próximas elecciones.

15 years of putin

15 años de Putin: Cómo ha cambiado Rusia en 15 años, desde que Putin llegó al poder.