Las series de ficción televisiva pueden influir en la construcción de las identidades y valores de los jóvenes. En relación a la representación del amor que hacen las series televisivas, los jóvenes manifiestan preferir estereotipos de género tradicionales, revela un estudio llevado a cabo para identificar los estereotipos de amor y género manifestados por los jóvenes en comparación con los que prefieren en las series de ficción televisiva, en tres países iberoamericanos: Colombia, España y Venezuela.
couple with flowers
© iStock
Maria-Jose Masanet y Rafael Ventura, investigadores del Departamento de Comunicación de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), y Maddalena Fedele, investigadora de la Universidad Ramon Llull (Catalunya, España), lo han publicado en la revista Masculinites and Social Change.

El objetivo principal de este estudio ha sido identificar estereotipos y modelos relacionados con el género y las relaciones que los jóvenes afirman tener, y compararlos con los que consumen en sus programas de ficción serializados favoritos, es decir, aquellos que tienen el potencial de manera inconsciente y emocional de influir en sus conceptualizaciones y valores. La investigación se llevó a cabo desde una perspectiva interdisciplinaria, combinando metodologías de estudios culturales y de audiencia, conjuntamente con contribuciones provenientes de los campos de la sociología y la psicología. Consistió en una encuesta a 485 estudiantes universitarios de primer curso y un análisis cualitativo de las representaciones mediáticas preferidas por los participantes.

De los resultados de la encuesta, los autores del trabajo han identificado en los jóvenes una brecha entre la esfera cognitiva y la emocional. A pesar de que en las encuestas los jóvenes se posicionan distantes de los modelos estereotípicos, heteronormativos y patriarcales, las representaciones mediáticas que eligen coinciden precisamente con estos modelos y con estereotipos de género tradicionales.


Comentario: Entonces tal vez las motivaciones de los jóvenes vayan mas allá de la simple influencia de los medios o las "construcciones sociales". Es posible que escojan estos modelos de manera subconsciente (o no) porque están arraigados en milenios de comportamiento e incluso en el mismo genoma humano, que es tan viejo como los géneros en la vida biológica de mujeres y hombres.


"Los datos revelan que la relación amorosa ideal entre los jóvenes pertenece a la conceptualización del amor romántico de Sternberg (2000) y fomenta los mitos que ello implica. Los jóvenes valoran los elementos basados en la intimidad y la pasión por encima de los que se basan en el compromiso ", afirman los autores del trabajo. Los jóvenes muestran preferencias por "el amor ludens", un amor que está basado en el disfrute y en el momento presente. Compartir y disfrutar del tiempo, la complicidad emocional y el apoyo a la pareja, se han convertido en algunos de los elementos más importantes para los jóvenes que han participado en la encuesta. El "amor ludens", es un concepto que acuñan los propios autores a partir de los resultados de la investigación.

Por países, las diferencias más notables son que los jóvenes españoles se salen más del ideal del amor romántico y se identifican más con "el amor ludens"; los jóvenes colombianos tienden más hacia el enamoramiento; los venezolanos, valoran el compromiso y se identifican más con el amor romántico.

Además, se observan en el estudio diferencias por género en la manera de entender el amor. Los hombres enfatizan elementos relacionados con la pasión y los valores físicos y sexuales y, por tanto, los valores correspondientes a los estereotipos heteronormativos y patriarcales.Por otra parte, las mujeres le atribuyen más importancia a la intimidad y al ideal romántico y, por tanto, a los sentimientos. De esta manera, se demuestra que el ideal romántico y los mitos asociados no impregnan ambos sexos por igual, ya que los hombres tienden menos a asociar las relaciones románticas con las emociones.


Comentario: O tal vez los hombres y las mujeres sean diferentes. Ciertas ideas podrían "tomar posesión" de nosotros gracias a algo que se encuentra en nuestro interior con lo que resuenan, y no porque la idea misma se absolutamente impuesta desde afuera.


Los autores infieren que las diferentes concepciones del amor entre hombres y mujeres observadas en el estudio podrían llevar a una situación en la que las mujeres estuvieran más dispuestas a estar subordinadas y pasivas en sus relaciones, siendo los hombres más activos y dominantes. "Se pone de manifiesto que los estereotipos de género tradicionales, incluidos los relacionados con el "machismo", aunque están activos en las generaciones más jóvenes del entorno iberoamericano", indican Maddalena Fedele, Maria Jose Masanet y Rafael Ventura, autores del estudio.

Esto también se refleja en las preferencias en la ficción serializada. Aunque los hombres prefieren las series basadas en la violencia, el sexo o las drogas y el alcohol, las mujeres prefieren tramas en función de las relaciones personales: el amor o la amistad. De nuevo, se observan estereotipos que asocian hombres con violencia y acción, y mujeres con aspectos más íntimos, lábiles y emocionales.


Comentario: Estudios psicológicos han mostrado que la tendencia de los hombres es a preferir trabajar con cosas y la de las mujeres con personas. Estas tendencias son consistentes con el interés que los jóvenes de ambos géneros muestran por distintos tipos de series de televisión. Una vez más, no todo es una "construcción social".


Del estudio se desprende que las series de ficción son ampliamente consumidas por los jóvenes y que tienen un gran potencial de convertirse en herramientas educativas y transformadoras útiles para ayudar a promover modelos basados en la igualdad, y afectar las actitudes de los jóvenes en sus relaciones de amor actuales y futuras. "El potencial de las series para influir en la juventud podría ayudar a facilitar debates dirigidos a desafiar los estereotipos de género y ayudarles a crear relaciones de amor más saludables e igualitarias", concluyen los autores.

(Fuente: UPF/DICYT)