Observaciones con el satélite Suomi NPP de la NOAA/NASA han rastreado el movimiento del humo de los incendios australianos en todo el mundo, mostrando que ya ha circunnavegado la Tierra.
Hace algunos días, la nube se visualizó en Chile y Argentina tras recorrer más de 12.000 kilómetros, sin generar efectos nocivos para la salud de las personas.

Hace algunos días, la nube se visualizó en Chile y Argentina tras recorrer más de 12.000 kilómetros, sin generar efectos nocivos para la salud de las personas.
En una imagen creada a partir de los datos recopilados por el instrumento OMPS (Nadir Mapper de Ozone Mapping and Profiler Suite) a bordo del satélite, un círculo negro muestra el humo que se había rastreado desde sus orígenes regresando a la región oriental de Australia después de haber viajado alrededor del mundo.

El círculo rojo muestra el humo "recién formado" (o corriente) que acaba de ser emitido por los incendios. El círculo verde muestra una intensa tormenta de polvo. Los datos corresponden al 13 de enero.

humo australia
Satélite

Suomi NPP lleva cinco instrumentos científicos y es la primera misión satelital para una amplia gama de mediciones terrestres, oceánicas y atmosféricas para la ciencia del sistema terrestre.

Este satélite observa la superficie de la Tierra dos veces cada día de 24 horas, una vez a la luz del día y otra por la noche. En su órbita, Suomi NPP vuela a 824 kilómetros sobre la superficie en una órbita polar, dando vueltas alrededor del planeta unas 14 veces al día. El satélite envía sus datos una vez en órbita a la estación terrestre en Svalbard, Noruega, y de manera continua a los usuarios locales de transmisión directa.

Recordemos que el gran incendio que afecta actualmente a Australia, además se llegar a Nueva Zelanda, atravesó el Océano Pacífico y arribó a Sudamérica, incluido Chile. Esto generó nubosidad parcial y una disminución en las temperaturas, con dos o tres grados menos que en días anteriores. A este fenómeno, se suma un nuevo afectado: la nieve.

Los incendios no solo dañan a la fauna y flora del área que se quema," sino que además la pluma del incendio es tóxica, y puede afectar los índices de calidad del aire y además de eso, cuando se posiciona sobre superficies cubiertas por hielo o nieve, contribuye a a su derretimiento", explicó Raúl Cordero, climatólogo y académico del Departamento de Física de la Universidad de Santiago.