Un artículo publicado el pasado jueves por el diario estadounidense The New York Times revela que Washington ordenó el asesinato de Soleimani cuando se había enterado de que el prominente militar iraní organizaba diálogos con Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) para reducir las tensiones con Irán.

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EE.UU. asesinó al teniente general iraní Qasem Soleimani para sabotear las conversaciones de desescalada entre Irán y ciertos países árabes, revela un informe.
De acuerdo a esta información, los gobernantes de Riad y Abu Dabi, principales aliados de EE.UU. en Asia Occidental, promovían "reuniones secretas" con las autoridades persas, luego de que concluyeron en la ineficacia de la campaña de "máxima presión" de Washington contra Irán.

Una de esas reuniones, según detalla NY Times, tuvo lugar en septiembre pasado en Abu Dabi, la capital de EAU, cuando una delegación de "altos funcionarios iraníes" llegó al país árabe en un esfuerzo por desescalar la tensión en la región, sobre todo por la coyuntura entre Teherán y Washington.

Los informes de la citada reunión, que llegó a Washington por los servicios de espionaje israelíes, entre ellos el Mossad, "activó las alarmas dentro de la Casa Blanca", resalta el diario norteamericano.

Poco más tarde, Arabia Saudí sopesó la posibilidad de negociar con Irán a través de intermediarios iraquíes y paquistaníes, y el general Soleimani actuó para facilitar las conversaciones entre ambos países.

El texto indica que los acontecimientos preocuparon mucho al régimen de Israel, que forzaba a la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, para que ejerciera más presión sobre el país persa.

Conforme al mencionado rotativo, el secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, se reunió en octubre con el jefe del Mossad, Yossi Cohen, durante un viaje a los territorios ocupados palestinos, donde recibió información sobre la posible reunión entre autoridades iraníes con los gobernantes saudíes e emiratíes, con mediación de Soleimani.

Unos meses más tarde, a principios de enero, el comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el teniente general Qasem Soleimani, fue asesinado, junto con el subcomandante de las Unidades de Movilización Popular de Irak (Al-Hashad Al-Shabi, en árabe), Abu Mahdi al-Muhandis, y varios de sus compañeros, en un ataque aéreo perpetrado por EE.UU. en Bagdad, la capital iraquí.

El primer ministro interino de Irak, Adel Abdul-Mahdi, dijo que esperaba reunirse con el general Soleimani el día de su asesinato para recibir un mensaje que buscaba restablecer las tensiones bilaterales entre Teherán y Riad.

Tras este crimen, Irán lanzó el 8 de enero ataques de represalia contra bases estadounidenses en Irak como una bofetada y aseguró que la verdadera venganza por el asesinato de Soleimani sería la salida de EE.UU. de la región.