Esta explosión estelar emitió una energía diez veces superior a la que alcanzan las supernovas de tamaño normal.
Super nova
© El centro de astrofísica Harvard-Smithsonian / M. Weiss
Un equipo internacional de astrónomos, que incluyó expertos de las universidades de Birmingham (Reino Unido), Harvard y Ohio (EE.UU.), anunció el descubrimiento de la supernova más brillante y enérgica conocida hasta la fecha. El estudio sobre la así llamada SN2016aps fue publicado este lunes en la revista científica Nature Astronomy.

Los científicos creen que podría ser un ejemplo de una supernova extremadamente rara, de "inestabilidad de pares pulsacionales" — un tipo de supernovas excepcionalmente brillantes — , y que puede haberse formado al fusionarse dos estrellas masivas que luego explotaron.

Explosión "sin precedentes"

El equipo detectó la SN2016aps por primera vez en 2016 y rastreó su evolución y liberación de energía a lo largo de los cuatro años posteriores. Según confirmaron este lunes, la energía de su explosión fue diez veces mayor que la de una supernova de tamaño normal, una magnitud "sin precedentes", se destaca en un comunicado publicado en el sitio web del centro de astrofísica Harvard-Smithsonian.

"La intensa producción de energía de esta supernova apuntó hacia un progenitor estelar increíblemente grande. Al nacer, esta estrella tenía una masa equivalente al menos a 100 veces la de nuestro Sol", afirmó el coautor del estudio Edo Berger, profesor de la Universidad de Harvard, citado en el comunicado.

Otra sorpresa para los investigadores de la SN2016aps fueron sus altos niveles de hidrógeno. Normalmente, las estrellas masivas pierden su mayor parte a través de vientos estelares, mucho antes de comenzar a pulsar. Eso llevó a los científicos a teorizar que "dos estrellas menos masivas se habían fusionado juntas, ya que las estrellas de menor masa retienen su hidrógeno por más tiempo", explicó Berger.

"La identificación de SN2016aps ha abierto nuevos caminos para identificar eventos similares de las primeras generaciones de estrellas", señaló. Ahora Berger espera que, con la entrada en funcionamiento en 2022 del Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos, la comunidad científica podrá encontrar explosiones similares ocurridas en los primeros mil millones de años de la historia del universo.