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Hay aún muchos enigmas por resolver en la tectónica de placas y en los procesos geológicos del subsuelo
Un nuevo misterio se ha agregado a la lista de enigmas sin resolver de un fenómeno sísmico que pasa desapercibido para la gente de las zonas donde se produce y que dura semanas. Este fenómeno consiste en temblores o deslizamientos lentos, que ejercen poco a poco su fuerza. El nuevo misterio es que el deslizamiento puede invertir súbitamente su dirección y desplazarse por zonas de la falla que ya experimentaron ruptura en los días previos, y hacerlo de 20 a 40 veces más rápido que en el proceso original de ruptura.

En otras palabras, ese deslizamiento atraviesa un área con bastante lentitud, creando una ruptura. Luego, una vez que se ha creado la ruptura y queda debilitado un sector de la falla, se puede propagar de regreso a través de esa área con mucha mayor rapidez.

El hallazgo lo ha hecho el equipo de Heidi Houston, profesora de Ciencias de la Tierra y del Espacio en la Universidad de Washington.

Hace una década, fue documentado un deslizamiento lento (o "terremoto a cámara lenta") en una zona del noroeste de Norteamérica, limitada por el Océano Pacífico.

También se han observado regularmente casos individuales de ese fenómeno en la zona de Washington y la Columbia Británica, a intervalos de entre 12 y 15 meses como promedio.

Los episodios de deslizamiento lento tienden a comenzar en la región sur del estrecho de Puget, desde el área de Tacoma y llegando al norte hasta Bremerton, y se mueven gradualmente hacia el noroeste en la Península Olímpica, siguiendo la frontera entre la placa tectónica norteamericana y la de Juan de Fuca, hacia Vancouver en Canadá. Los eventos suelen durar normalmente de tres a cuatro semanas, y liberan tanta energía como un terremoto de magnitud 6,8, aunque no se perciben si no es mediante instrumental sismológico sensible, y no causan daños.

En un terremoto normal, la ruptura viaja a lo largo de la falla a gran velocidad, produciendo temblores de tierra potencialmente dañinos. En un deslizamiento lento, la ruptura se mueve mucho más despacio a lo largo de la falla, aunque mantiene un ritmo constante.

No se sabe a ciencia cierta por qué es tan lento, ni qué es lo que le impide ganar velocidad y convertirse en un terremoto convencional.

Los deslizamientos lentos en la zona estudiada se producen a una profundidad de entre 35 y 55 kilómetros, donde las altas temperaturas han hecho que las placas tectónicas sean más maleables y por tanto más propensas a deslizarse. A mucha menos profundidad, quizás unos 20 kilómetros, las placas no son propensas a deslizarse, de modo que están fuertemente enganchadas entre sí.

En la zona en que están enganchadas, las placas tectónicas pueden acumular tensión estructural durante cientos de años, en vez de sólo 15 meses, pero una ruptura en la frontera puede desencadenar un terremoto tan grande como el que sacudió en Marzo a la costa de Japón.