Un nuevo implante cerebral con más de mil electrodos podría inducir la percepción de formas, movimiento y letras en personas ciegas, según indica un trabajo internacional publicado en la revista Science en el que ha participado Eduardo Fernández, investigador del CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN) y director del Grupo de Neuroingeniería Biomédica del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, en España.

microelectrodos Cerebro
© CIBER
Cerebro de uno de los animales con la localización de las 16 matrices de microelectrodos. Se indican también las ubicaciones de las áreas cerebrales V1 y V4.
Los investigadores del equipo de Fernández y del Instituto de Neurociencias de Holanda, dirigidos por Pieter Roelfsema, han desarrollado unos nuevos microdispositivos que implantados en la parte del cerebro que procesa la visión, han demostrado en dos primates que la microestimulación eléctrica del cerebro es capaz de inducir, con precisión, la percepción de formas, movimiento y letras.

Asimismo, gracias al elevado número de electrodos (1024), han podido comprobar que las percepciones se producen en una porción significativa del campo visual y con una resolución mucho más alta de lo que se había conseguido hasta la fecha.

Según explica el investigador del CIBER-BBN Eduardo Fernández, "también hemos conseguido implantar electrodos de manera simultánea en varias áreas cerebrales y hemos detectado que el registro de las neuronas de una de las áreas visuales, conocida como V4, es capaz de predecir la cantidad de corriente que se necesita para inducir la percepción de fosfenos (pequeños puntos de luz), en la corteza visual primaria (V1), lo que tiene un importante valor traslacional. El investigador añade que esto "podría ayudar a desarrollar en el futuro nuevas tecnologías para la optimización de la estimulación, y reducir de manera significativa el tiempo necesario para el aprendizaje y calibración del sistema".

Esta es la primera vez que se realiza un implante cerebral con un número tan alto de microelectrodos y los resultados, augura Eduardo Fernández, son muy prometedores para el desarrollo de una neuroprótesis visual, basada en microelectrodos similares a los implantados en los primates, que pueda ayudar a personas ciegas o con baja visión residual a mejorar su movilidad e incluso de una forma más ambiciosa a percibir el entorno que les rodea y orientarse en él.

En este contexto, hay que tener en cuenta que, aunque en los últimos años se han descrito algunos procedimientos innovadores para algunas patologías visuales basados en terapias génicas, factores neurotróficos, e incluso trasplante de células, la mayoría de estos tratamientos todavía están en una fase clínico-experimental muy preliminar.

Eduardo Fernández considera que "es muy probable que estos tratamientos no sean de utilidad para todas las personas ciegas, pero las neuroprótesis visuales corticales son una necesidad para el futuro y podrían ayudar a mejorar la calidad de vida de muchas de ellas". De todos modos, apela a la prudencia: "Aunque los resultados de este trabajo son muy útiles para avanzar en el desarrollo de esta tecnología, es muy importante avanzar poco a poco y no crear falsas expectativas, ya que de momento solo se trata de una investigación en curso", indica.