Un total de 14 países europeos han decidido suspender cautelarmente la vacunación con la vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford tras la notificación de varios casos de trombosis entre los vacunados.
vacuna AstraZeneca

Dosis de la vacuna de AstraZeneca contra el SARS-CoV-2.
A pesar de que no existe por el momento una relación causal entre la administración del suero y los episodios de trombosis, la vacunación con AstraZeneca está suspendida en gran parte del viejo continente a la espera de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) haga públicas sus conclusiones. Tanto la EMA como la Organización Mundial de la Salud (OMS) continúan afirmando que los beneficios que aporta la vacunación con AstraZeneca superan los posibles efectos adversos, aún no demostrados.

En medio de la vorágine en la que se encuentra sumida Europa la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido (MHRA, por sus siglas en inglés) ha hecho públicos una serie de datos relativos a la campaña nacional de vacunación. De acuerdo a este documento se han producido más casos de trombosis entre los británicos vacunados con el medicamento desarrollado por Pfizer y BioNTech que entre los que han recibido la vacuna de AstraZeneca.

Hasta el pasado 28 de febrero se notificaron al MHRA un total de 38 casos de trombos producidos en 11,5 millones de personas que habían sido vacunados con Pfizer/BioNTech; frente a los 30 que se han reportado en el país entre los 9,7 millones de británicos vacunados con AstraZeneca. Las autoridades británicas apuntan que ninguna de estas dos cifras, equivaldrían a un trombo por cada 367.000 vacunados es mayor que el riesgo esperado entre la población general.

En esta línea se ha manifestado recientemente el director del regulador de medicamentos italiano, Nicola Magrini. Considera que el efecto dominó que se ha producido entre los países europeos para suspender la vacunación con AstraZeneca responde a un "efecto bola de nieve impulsado políticamente" que se ha sucedido entre las naciones.

Retomando el informe del regulador británico se pone el foco en el hecho de que los datos muestran que la cantidad de personas vacunadas con Pfizer/BioNTech o AstraZeneca que han sufrido después un trombo es casi idéntica, lo que sugiere que ninguna de las vacunas aumenta directamente el riesgo de desarrollar este tipo de problema.

"Creo que la explicación más probable es que no existe una relación. Estas cifras no son tan elevadas y son perfectamente razonables", declara el doctor Simon Clarke, microbiólogo de la Universidad de Reading. En Reino Unido se producen de media 3.000 trombos mensuales entre la población general y las causas atienden a múltiples factores como la obesidad, tabaquismo o sedentarismo.

Incluso la píldora anticonceptiva contribuye directamente a la formación de trombos. En Reino Unido alrededor de una de cada 1.000 mujeres padece cada año un trombo debido al uso de píldoras anticonceptivas. Si todos los trombos reportados en el país estuvieran definitivamente relacionados con la vacuna de AstraZeneca el riesgo sería aproximadamente de una persona por cada 323.000, es decir, el riesgo es 323 menor que si se toma la píldora.