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© Pichi
Meteorito encontrado en Peque
Ignacio Fuentes, vecino de Peque, encuentra una extraña roca en la zona donde meses antes asegura haber visto "aterrizar" un meteorito.

Ignacio Fuente no sale de su asombro. Cree que puede tener un meteorito en casa. Desde que vio caer una bola de fuego del espacio y, tiempo después, encontró una extraña roca nunca vista por los parajes de Peque, se pregunta, intrigado, qué puede ser tan raro fragmento cubierto de hierro y con más de cinco kilos de peso.

¿Basura espacial?, ¿un meteorito?, ¿una piedra que ha sufrido un proceso de alteración?, ¿fenómenos de fuselaje de aviones?. Las hipótesis se multiplican. Pero Ignacio tiene algo claro. Por la zona no existen piedras del tipo a la que encontró por la zona donde vio caer una de las dos bolas de fuego.

Todo ocurrió una tormentosa tarde de agosto del año pasado Ignacio, cuando paseaba con su mujer por los alrededores del pueblo. Tan apacible momento ser vio sobresaltado por una extraordinaria visión estelar. «El día se puso nublado y, al oscurecer, vimos caer como una bola de fuego y al poco rato otra», explica Ignacio Fuente Ferrero, juez de paz de Peque. La cosa quedó ahí, se comentó entre algunos habitantes de este pueblo de La Carballeda y «la gente no le hizo mucho caso».

Pero a Ignacio no se le quitaba de la cabeza aquel singular fenómeno cósmico. «Una de las bolas de fuego (la que cayó en el paraje de Valduermos) era más grande, quizá también porque estábamos más cerca. Entonces pensé "esto va a ser un meteorito"», expresa sin atisbo de duda. «A mi me recordó a las películas de los romanos, cuando tiraban las catapultas».

"Estoy harto de patear estas tierras y te aseguro que nunca me he tropezado con una cosa igual"

Cada vez parecía más seguro de que aquel fragmento bien podría venir del espacio. "Otras veces se han visto estrellas fugaces pero esas son como un rayo, más finas. Y esto no, esto era mucho más voluminoso. Lo vi muy grande". Así que cuando meses después encontró lo que aparentemente parecía una piedra rara, en seguida le vino a la cabeza la bola de fuego. "Primero dije, vaya piedra más bonita; y cuando la fui a coger pesaba una burrada. Así que la dejé en el mismo sitio donde apareció y la recogí después con el coche". Cinco kilos y medio. Tal es el peso de la roca.

"Si esto te cae en la cabeza te mata, y no te digo si pasas con el coche", comenta. Porque Ignacio lo encontró al lado de la carretera que une Santa Eulalia de Rionegro con Peque, en la zona conocida como "los tres caminos". Fue uno de los últimos días de la temporada de caza. Venía de la zona de Valleluengo camino de casa. "En cuanto lo vi pensé en la bola de fuego que cayó en el verano. Al verlo tan negro pensé en la escoria de la fragua, pero es que aquí no tenemos nada de eso. Estoy harto de patear estas tierras y te aseguro que por aquí no hay estas piedras", asegura Ignacio Fuente.

Un idea que corroboran vecinos de Peque y de otros pueblos de la zona. "Le he enseñado esto a mucha gente de por aquí y nadie ha visto una cosa de estas. Y cuando la cogen no se pueden creer que tenga tanto peso". Es quizá uno de los aspectos que más llama la atención, la magnitud y la dureza de la roca que parece revestida por una capa de hierro. "Un primo mío la quería meter el taladro para ver si se rompía". Pero su descubridor se negó. Custodia el fragmento como un pequeño tesoro.

Desde que la encontró, a finales de enero, la roca ha estado guardada en casa "hasta que un día vi a un conocido que le gustan mucho estas cosas raras y se la enseñé. Le sorprendió este pedazo de piedra". Y fue así como retomó actualidad el supuesto fenómeno cósmico. Tanto interés le ha puesto que Ignacio se propone patear la zona de Valduermos "a ver si aparece el trozo de la bola más grande que vimos".

"Sería bueno que alguien lo investigara", comenta este vecino de Peque en un deseo de esclarecer el fenómeno y también para aclarar que no se trata de la invención de un lunático. "Mi mujer está ahí, lo vio igual que yo. Ahora, ¿que la roca esta sea un meteorito?, pues eso ya lo tendrán que decir los expertos".

De un posible proceso de alteración de la roca a fenómenos de fuselaje

Un meteorito es un fragmento de materia cósmica que cae a la tierra y alcanza la superficie porque no se desintegra por completo en su atmósfera. Según las investigaciones científicas, una mínima parte entra cada año en la superficie terrestre, alrededor de un centenar de meteoritos de diverso tamaño.

¿Puede ser la roca encontrada en Peque un objeto de origen espacial?. Un profesional consultado sin ver, «in situ» la piedra, abre un abanico de posibilidades. El profesor de Ciencias de la Universidad de Salamanca, con la fotografía en la pantalla del ordenador, se inclina por un posible proceso de alteración. "En esa zona puede haber un tipo de rocas, cuarcitas, que experimentan un proceso de alteración al depositarse una capa de hierro. En la foto se ve muy clara una línea recta muy definida, como una grieta que puede ser un simple rayo que funde la roca y al fundirla la transforma".

Tampoco son descartables los llamados fenómenos de fuselajes de aviones, teniendo en cuenta que esa zona «es una línea de frecuente circulación aérea». Y existe la posibilidad de que, efectivamente, cayera esa bola de fuego "pero el vecino no encontró lo que buscaba". O sí. Y que realmente sea un meteorito.