Traducido por el equipo de Sott.net

Un vídeo viral ha contrastado al primer ministro Scott Morrison diciendo ante la Asamblea General de la ONU que Australia cree en la "libertad" y en la "dignidad de todas las personas" con policías australianos golpeando a ciudadanos por no llevar mascarilla.
Scott Morrison
© Wikipedia and Reuters / James Ross
Scott Morrison, al lado un agente de policía en una manifestación contra la obligatoriedad de las vacunas en Melbourne, Australia, el 22 de septiembre de 2021
En un discurso virtual ante la Asamblea General de la ONU el viernes, Morrison habló de la creencia de Australia en "un orden mundial que favorece la libertad", en "el respeto de los derechos y libertades del individuo" y "en la dignidad inherente de todas las personas... sin importar las circunstancias."

Apenas había hablado Morrison antes de que el activista libertario australiano Randall Evans elaborara un vídeo en el que se mostraban las elevadas palabras del primer ministro australiano junto con imágenes de australianos comunes y corrientes que son apaleados por la policía por infringir las draconianas restricciones del país por coronavirus.

Las imágenes de una joven ahogada por un agente de policía por no llevar mascarilla y de una pareja tirada al suelo por policías por ir sin mascarilla en una playa no parecían ajustarse demasiado bien al mensaje del político al mundo.

Se vio a policías tumbando y estrangulando a ciudadanos desobedientes, disparando a manifestantes con balas de goma y rociando gas pimienta a una anciana en la cara. La mayoría de los vídeos, si no todos, se grabaron en Melbourne, en el estado de Victoria.

Los comentaristas en línea ridiculizaron a Morrison. "El primer ministro debe vivir en un universo paralelo", tuiteó el ex senador australiano David Leyonhjelm, mientras que otro comentarista bromeó diciendo que Morrison debería haber pedido a la ONU que "restaurara los derechos humanos en Australia".

Algunas de las restricciones de confinamiento más duras del mundo han sido aplicadas en Australia, y la ciudad de Melbourne se convertirá a principios del mes que viene en la ciudad con más cierres del mundo, después de que las autoridades ampliaran la orden de permanencia en casa durante la semana. Cuando las restricciones se levanten el 26 de octubre, la ciudad habrá pasado casi nueve meses de bloqueo total.

Las órdenes de permanecer en casa siguen vigentes también en Sydney y en gran parte del estado de Nueva Gales del Sur. En todo el país, la mayoría de los viajeros que llegan tienen que pasar dos semanas en campos de cuarentena gestionados por el gobierno.

Aunque Morrison no ha hecho obligatoria la vacunación Covid-19, ha permitido que las empresas privadas exijan a sus empleados que se pinchen, y los distintos estados han elaborado sus propias políticas de inoculación. En Victoria, el primer ministro Dan Andrews ha prometido "excluir" de la economía a los no vacunados, mientras que Nueva Gales del Sur ha hecho obligatoria la inyección para los trabajadores del sector público... con la excepción de los políticos.