Parece que hay más de uno que se ha enojado con el último vídeo de Pantomima Full que lleva por título "El conformista", un retrato certero de un matrimonio de treintañeros tardíos en chándal que habita un paisaje de polvo y viviendas de protección oficial con un cáncer de inercia y hastío vital que da miedo. Su máxima aspiración es ver la tele, ir en verano a Santa Pola, trabajar en lo que sea y permitirse algún día de desenfreno en Telepizza.
pantomima full
© Captura de video
La pareja humorística compuesta por Rober Bodegas y Alberto Casado lleva tiempo acertando en fondo y forma en el centro de la diana de las costumbres de muchos perfiles de personas que circulan por nuestra sociedad. Empezó con tipos más selectos, ridículos en sí mismos, con afán de modernidad y una vulnerabilidad evidente. Todo el mundo lo aplaudía y era celebrado porque tocaban, quizá de refilón, un rasgo de la personalidad de los afectados.


A todos nos ha tocado recibir un enlace a un vídeo de Pantomima Full y entonar un "tocado" de vez en cuando. Sin embargo, parece que la última entrega ha supuesto un "tocado y hundido" para más de uno. A algunos ya no les ha hecho tanta gracia que la broma pase de lo anecdótico a lo esencial. De aquí surgen dos conclusiones: los artistas están haciendo su trabajo de un modo excelente y los afectados tienen que reflexionar y tranquilizarse. Si no les gusta lo que ven en el espejo, que no se enfaden y busquen soluciones, pero que no echen la culpa a quien les muestra un retrato fiel.

Pantomima Full es heredero de una tradición de la literatura que funciona de maravilla en la pantalla: el cuadro de costumbres o costumbrismo. Estas columnas reciben el nombre de "costumbrismo digital" porque, de vez en cuando, buscan también criticar las costumbres y los tipos que nos trae la era digital. El costumbrismo digital de Pantomima Full es una joya, la continuación lógica y actualizada de una tradición que merecerá en el futuro inmediato un estudio académico profundo y una búsqueda de raíces y temas comunes con la obra de, por ejemplo, Mesonero Romanos, Larra, Bretón de los Herreros, Ferrer del Río, Fermín Caballero o el Duque de Rivas.

A todos nos ha tocado recibir un enlace a un vídeo de Pantomima Full y entonar un "tocado" de vez en cuando. Sin embargo, parece que la última entrega ha supuesto un "tocado y hundido" para más de uno. A algunos ya no les ha hecho tanta gracia que la broma pase de lo anecdótico a lo esencial. De aquí surgen dos conclusiones: los artistas están haciendo su trabajo de un modo excelente y los afectados tienen que reflexionar y tranquilizarse. Si no les gusta lo que ven en el espejo, que no se enfaden y busquen soluciones, pero que no echen la culpa a quien les muestra un retrato fiel.

Pantomima Full es heredero de una tradición de la literatura que funciona de maravilla en la pantalla: el cuadro de costumbres o costumbrismo. Estas columnas reciben el nombre de "costumbrismo digital" porque, de vez en cuando, buscan también criticar las costumbres y los tipos que nos trae la era digital. El costumbrismo digital de Pantomima Full es una joya, la continuación lógica y actualizada de una tradición que merecerá en el futuro inmediato un estudio académico profundo y una búsqueda de raíces y temas comunes con la obra de, por ejemplo, Mesonero Romanos, Larra, Bretón de los Herreros, Ferrer del Río, Fermín Caballero o el Duque de Rivas.