Traducido por el equipo de SOTT.net

La narrativa se desmorona a medida que los médicos dan las gracias a Aseem Malhotra y Angus Dalgleish por explicar cómo las vacunas de ARNm están dañando a sus pacientes.
covid vaccine bottles
¿Por qué el Gobierno sigue adelante con las vacunas Covid de refuerzo de primavera y verano sin ninguna justificación científica?

La semana pasada solicité asistir a un foro de Intercambio de Políticas (Policy Exchange) sobre "¿Cuál es el futuro de la política de vacunas?" con ponentes de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (Dame Jenny Harries), el Gobierno (el ex Secretario de Salud Sajid Javid MP), la Real Sociedad Farmacéutica (Thorrun Govind) y la industria farmacéutica británica (Susan Rienow), que también es la presidenta de Pfizer en el Reino Unido. El Policy Exchange es el grupo de reflexión "conservador" que publicó "A Fresh Shot, The Future of Vaccines Policy in England" en diciembre de 2022.

Estaba ansioso por saber si se iba a debatir alguna revelación. Mi solicitud fue aceptada en un principio, pero después de rellenar todos mis datos debieron de pensárselo mejor y al día siguiente me informaron de que el evento estaba sobre-suscrito y no podría asistir en persona. Sin embargo, me dieron un enlace para verlo en línea, donde observé muchos asientos vacíos.

El evento, incluso para nuestros estándares distópicos actuales, fue bastante extraordinario, con increíbles discursos autocomplacientes que confirmaban la brillantez del programa de vacunas Covid, los planes para los refuerzos de primavera y verano y cómo esto se aplicará a todas las amenazas futuras.

Las cinco personas a las que se permitió hacer preguntas eran todas graduadas de la escuela de obsecuencia de Uriah Heep.

No hubo datos, no se mencionaron los efectos secundarios, no se buscó justificación alguna para esta locura psicótica masiva.
Susan Rienow pfizer
Susan Rienow, Presidenta de Pfizer UK, habla en un evento en enero de 2023
Jenny Harries habló con un extraño y soberbio distanciamiento de la realidad, sin abordar ni una sola vez ningún aspecto negativo a pesar de los datos y estadísticas de la Tarjeta Amarilla (Yellow Card) que debe conocer. Susan Rienow reaccionó como una figura de dibujos animados con signos de dólar donde deberían haber estado sus ojos.

Esto confirmó que el Gobierno del Reino Unido y sus agencias -incluyendo los llamados think tanks- están en una grave y peligrosa negación que conduce a muchas muertes por negligencia médica (se puede argumentar incompetencia, pero los hechos están a la vista, así que es negligencia, y como algunas de las 63.500 muertes en exceso del año pasado fueron resultado directo de vacunaciones innecesarias, es negligencia criminal para empezar). También están malgastando miles de millones de libras en un momento en el que el tiempo del Servicio Nacional de Salud es desesperadamente necesario para ayudar a los que han quedado física y mentalmente dañados por la pandemia, por no hablar de las lesiones causadas por las vacunas.

Ya he argumentado antes que los refuerzos no son necesarios en absoluto, ya que la vacuna sigue siendo contra las variantes Alfa y Delta, que hace tiempo que abandonaron el planeta.

No hay protección cruzada, ya que la respuesta es la clásica del pecado antigénico o impronta inmunológica. Las vacunas contra las variantes Omicron, tan apreciadas por Pfizer y Moderna, no sólo no protegen contra las nuevas variantes, sino que las fomentan activamente mediante la Potenciación Dependiente de Anticuerpos (ADE), lo que explica por qué, según algunos datos, los pacientes que han recibido refuerzos tienen un 50% más de probabilidades de contraer Covid después de la vacunación que los que se niegan.

También he señalado que el refuerzo es peor que no vacunarse en absoluto, ya que induce la supresión de células T y el cambio de clase de anticuerpo, que es la razón por la que mis colegas de todo el mundo y yo estamos viendo un aumento explosivo de las recaídas de cáncer en pacientes con cáncer inyectados con un refuerzo. Inicialmente informé de mi experiencia en pacientes con melanoma y linfoma, pero otros están informando de lo mismo en personas jóvenes, con muchos tipos diferentes, incluyendo tumores colorrectales, de próstata y muy raros, a menudo cerca del lugar de la inyección.

Me han amonestado por informar de anécdotas y no hacer un estudio adecuado que nadie financiará, así que veamos las propias cifras del Gobierno publicadas en octubre del año pasado e ignoradas. Muestran que hay más Tarjetas Amarillas para las vacunas Covid que para todas las demás vacunas en 50 años. La tasa de Efectos Adversos Graves ("SAEs", por sus siglas en inglés), es decir, aquellos que provocan la muerte o una hospitalización grave o una discapacidad severa, es de 1 de cada 800 para todas las vacunas, lo que la MHRA califica de "muy raro".

Así pues, analicemos la eficacia, es decir, el número de vacunas necesarias para evitar hospitalizaciones y enfermedades graves que requieran cuidados intensivos (UCI). Para las personas de entre 50 y 59 años, las cifras son de 43.600 refuerzos necesarios para evitar una hospitalización y 256.000 para evitar un ingreso en la UCI. Pero con una tasa de EAS de 1 de cada 800, ¡hay 321 en la UCI con lesiones causadas por la vacuna! Las cifras para 40-49 son ridículas: 932.000 y 92.600, con 1.175 en la UCI con lesiones por vacunas. Recordemos que se trata de un virus que en su peor momento mató a pacientes de una edad media de 82 años.

El pasado fin de semana el cardiólogo Dr. Aseem Malhotra y yo fuimos a hablar a un foro de médicos en Escocia, donde nos habían advertido que habría severas objeciones a estos peligrosos lunáticos de Inglaterra. Los desafíos esperados nunca se produjeron, ya que un médico tras otro nos dieron las gracias por explicar la ciencia de por qué la vida de tantos de sus pacientes ha sido arruinada por las vacunas.

Por lo menos estamos empezando a aportar algunos hechos concretos al indefendible evento masivo del Síndrome de Estocolmo que hemos tenido que soportar estos últimos tres años.
Angus Dalgleishes experto en inmunología y catedrático de Oncología en la Facultad de Medicina del Hospital St George de Londres. Este artículo apareció por primera vez en TCW Defending Freedom.