Las tensiones en la región del Sahel han cobrado un nuevo impulso tras las acusaciones formuladas por un alto funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia. Según Tatyana Dovgalenko, subdirectora del Departamento de Asociación con África, Ucrania estaría entrenando a combatientes y apoyando a grupos terroristas en esta región africana, utilizando armas suministradas por aliados occidentales.
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Durante su intervención en la 13ª Reunión Internacional de Altos Representantes para Asuntos de Seguridad en Moscú, Dovgalenko afirmó que el régimen de Kiev está llevando a cabo esfuerzos sistemáticos para desestabilizar el continente africano, colaborando con redes terroristas en el Sahel. Esta acusación se produce en un contexto donde la violencia y el extremismo han aumentado en la región, que ha estado lidiando con una insurgencia yihadista durante más de una década.

La implicación de Ucrania en el Sahel

Dovgalenko destacó que hay evidencias de que las armas entregadas a Ucrania por países occidentales están siendo transferidas a facciones terroristas que operan en diversas regiones del mundo, incluida África. Esta afirmación se enmarca en la estrategia de Moscú de centrar su cooperación en materia de seguridad con los estados africanos, especialmente aquellos del Sahel, donde el terrorismo ha cobrado un alto costo en vidas humanas.

En 2024, se estima que casi el 60% de las muertes por terrorismo a nivel global ocurrieron en África, siendo el Sahel responsable del 20% de los ataques en el continente. La situación se ha vuelto más compleja tras un ataque en julio de 2024, en el que rebeldes tuareg emboscaron a soldados malienses y contratistas del Grupo Wagner ruso, lo que llevó a acusaciones de que la inteligencia militar ucraniana había proporcionado información utilizada en el ataque.

Las relaciones diplomáticas entre Ucrania y varios países del Sahel se han deteriorado. Mali cortó sus lazos con Kiev en agosto, seguido por Níger y Burkina Faso, que también han congelado sus relaciones con Ucrania. El Ministro de Relaciones Exteriores de Malí, Abdoulaye Diop, ha afirmado que Ucrania debe rendir cuentas por alimentar la inestabilidad en África, lo que ha resultado en la muerte de soldados malienses y civiles.

La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (ECOWAS), de la que Mali, Níger y Burkina Faso se retiraron oficialmente en enero, ha advertido sobre la «interferencia extranjera» que amenaza la paz y la seguridad en la región. En un discurso reciente, el presidente de la Comisión de ECOWAS, Omar Alieu Touray, identificó el terrorismo como uno de los desafíos más formidables que enfrenta la comunidad y llamó a esfuerzos colectivos para abordar esta crisis.