Traducido por el equipo de SOTT.netJoe Biden confía en asesores que ven el mundo a través del prisma de la misión civilizadora de Occidente hacia las "razas menores" de la tierra para formular sus políticas hacia Israel y Oriente Próximo.
El círculo íntimo de estrategas de Joe Biden para Oriente Próximo (Antony Blinken, Jake Sullivan y Brett McGurk) tiene un escaso conocimiento del mundo musulmán y una profunda animadversión hacia los movimientos de resistencia islámicos. Consideran que Europa, Estados Unidos e Israel están implicados en un choque de civilizaciones entre el Occidente ilustrado y un Oriente Próximo bárbaro. Creen que la violencia puede doblegar a los palestinos y a otros árabes a su voluntad. Defienden la abrumadora potencia de fuego de los ejércitos estadounidense e israelí como la clave de la estabilidad regional, una ilusión que alimenta las llamas de la guerra regional y perpetúa el genocidio en Gaza.
En resumen, estos cuatro hombres son tremendamente incompetentes. Se unen al club de otros dirigentes despistados, como los que se lanzaron a la matanza suicida de la Primera Guerra Mundial, se metieron en el atolladero de Vietnam u orquestaron la serie de recientes debacles militares en Irak, Libia, Siria y Ucrania. Están dotados del presunto poder conferido al Poder Ejecutivo para eludir al Congreso, proporcionar armas a Israel y llevar a cabo ataques militares en Yemen e Irak.
Este círculo íntimo de verdaderos creyentes desestima los consejos más matizados e informados del Departamento de Estado y de las comunidades de inteligencia, que consideran desacertada y peligrosa la negativa de la administración Biden a presionar a Israel para que detenga el genocidio en curso.