Continuando con la tendencia intensa de inicio de año, esta semana tuvimos varios eventos que nos dejaron bastante que discutir.

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EEUU, Reino Unido, Canadá, Australia, Baréin y Países Bajos lanzaron ataques coordinados en contra de las fuerzas hutíes en Yemen en respuesta, dicen ellos, a los actos terroristas que este último está llevando a cabo en contra de la "prosperidad". La verdad es que Occidente defiende a Israel del exitoso sabotaje que Yemen está llevando a cabo, en un acto de hipocresía, llevaron a cabo ataques no sancionados por ningún tipo de marco legal en ningún nivel.
En otro esfuerzo por mantener la humanidad de la población de la Tierra viva, el juicio iniciado por Sudáfrica en contra de Israel dio inicio, con el apoyo de varios países no alineados del sur global y Turquía.
En Ecuador, la cruda situación social del país, parece haber estallado hacia una nueva intensidad, luego de que el presidente Noboa declarara a su país como en "conflicto armado interno", varios encapuchados se tomaron los estudios de televisión de un canal local, y el terror se esparció por la ciudad de Guayaquil. Noboa quien decidiera emular a su homólogo colombiano Álvaro Uribe Vélez, recibe un país que ha desplazado a Colombia como nuevo preferido regional de Washington.
En Europa, la muerte de Gonzalo Lira se dio a conocer, luego de la negligencia médica de las fuerzas que lo mantenían cautivo, EEUU ni se inmuto por proteger la libertad de expresión de uno de sus ciudadanos en el país que nos dijeron era el bastión de la democracia.
En Alemania, los granjeros y camioneros hacen su voz cada vez más fuerte frente a las políticas suicidas de Scholz, quien está llevando al motor económico de Europa al fracaso financiero y social.
De vuelta en América, un túnel secreto que era operado por judíos ortodoxos fue descubierto esta semana en una bizarra nota con implicaciones extremadamente oscuras.
Comentario: Así que el primer ministro polaco viajará a Ucrania en unos días, siguiendo el ejemplo del primer ministro británico y del ministro de Asuntos Exteriores francés, y probablemente de muchos otros líderes de la UE. Todo para ir a Ucrania y gritar a los cuatro vientos "libertad, libertad y libertad de expresión". La realidad es que se ha convertido en un doble lenguaje orwelliano. Cuando el primer ministro polaco fue recientemente elegido, lo primero que hizo fue deshacerse de los medios que le criticaban: El nuevo gobierno pro-UE de Polonia despide a los jefes de los medios de comunicación estatales