La detención de dos trabajadores acusados de intentar sabotear varios buques de guerra de la Deutsche Marine ha encendido todas las alarmas en la seguridad naval europea.
Los investigadores les atribuyen maniobras deliberadas como verter
más de 20 kilos de grava abrasiva en los motores, perforar tuberías de agua potable y desactivar sistemas electrónicos de protección en corbetas en fase final de entrega. El episodio se habría producido en 2025, en un astillero de Hamburgo, pero solo ahora se ha coronado con arrestos coordinados en dos países.
Si el sabotaje no se hubiese detectado en las inspecciones previas a la salida al mar, los daños habrían sido
catastróficos para la capacidad operativa de la flota, según admiten fuentes oficiales.