La Unión Europea abrirá el próximo año conversaciones sobre una nueva normativa sobre semillas. Sin embargo, los críticos temen que este proyecto pueda suponer el fin de muchas pequeñas explotaciones y poner en riesgo la diversidad agrícola. También lo describen como una pesadilla burocrática, insalvable para las explotaciones de menor tamaño.

© Damien Meyer /AFP vía Getty ImagesUna cosechadora en un campo de trigo en Hede-Bazouges, oeste de Francia, el 18 de julio de 2025.
Ya se trate de cereales, verduras u frutas, todos tienen algo en común: crecen a partir de semillas. Sin semillas, la vida en la Tierra sería imposible. También en la alimentación humana las semillas son esenciales, ya que el ganado se alimenta de plantas.
La diversidad de semillas es inmensa, pero los consumidores rara vez son conscientes de ella en su vida diaria. Harina de trigo en bolsas de 500 o 1000 gramos, arroz envasado en recipientes transparentes de tamaño similar, maíz enlatado, mazorcas de maíz o maíz en bolsas: todos estos productos llegan procesados y están disponibles en los supermercados. Sin embargo, tras esta oferta aparentemente sencilla se esconde una historia mucho más compleja: la de las semillas, su cultivo y su distribución.