Traducido por el equipo de SOTT.netImagina que te vieras prácticamente obligado a comprar un bastón o un andador para que te permitieran caminar en público. Da igual que no necesites un bastón ni un andador para ayudarte a caminar. Pues bien, esta es básicamente la situación con respecto a los vehículos nuevos.

© ericpetersautos.com
Eres capaz de conducir (el Estado lo confirma, ya que te ha expedido un permiso de conducir que, al menos en teoría, solo se expide a personas que han demostrado un nivel mínimo básico de competencia para conducir), pero
el vehículo está repleto de lo que se denomina «tecnología de asistencia al conductor».

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Esto implica que las necesitas. Lo que implica que, en realidad, no eres competente para conducir sin ayuda. Entonces, ¿por qué molestarse en conceder permisos de conducir? (Bueno, sabemos por qué. El permiso de conducir es, en realidad, solo un documento de identidad, y el Estado tiene mucho interés en que lleves contigo un documento de identidad, y en que lo muestres. Establece quién manda y quién no).
Estas «tecnologías» no son como los cinturones de seguridad o los airbags, que son sistemas destinados exclusivamente a mitigar la fuerza del impacto y diseñados para reducir la gravedad de las lesiones (así como el riesgo de muerte) en caso de accidente. Se puede argumentar con cierta fuerza que no es asunto legítimo del gobierno obligar efectivamente a la gente a comprar airbags o cinturones de seguridad, básicamente por la misma razón por la que no es asunto legítimo del gobierno si comemos verduras o no. Creo que, como este argumento no se
planteó, al menos no de forma efectiva, ahora tenemos «tecnología de asistencia al conductor» en nuestros coches. Porque la idea subyacente de que es competencia legítima del gobierno «mantener nuestra seguridad» (no frente a las depredaciones del gobierno, por supuesto) subyace a todo esto.
Si no eres capaz de decidir si llevar el cinturón de seguridad (y especialmente si decides no llevarlo), entonces,
obviamente, eres alguien que necesita el tipo de «asistencia» que proporciona el gobierno, que siempre es tan obligatoria como empalagosa. Por eso, dentro de unos pocos meses (cuando comience el año modelo 2027),
todos los vehículos nuevos deberán contar con una capa adicional de «tecnología de asistencia», en forma de lo que se denomina sistemas de monitorización de «conductores distraídos o somnolientos». El requisito se aprobó como ley hace unos cinco años y ahora, como una fosa séptica que se ha desbordado, la mierda está subiendo a la superficie.
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