Los huesos humanos de 5.000 años de antigüedad enterrados en Stonehenge han negado la suposición de que corresponden a personas que habitaron esa zona geográfica en el sur de Reino Unido. Así lo confirman nuevos análisis químicos de un equipo liderado por científicos de la Universidad de Oxford.
Los resultados determinaron que al menos 10 de los 25 cuerpos
incinerados, enterrados alrededor del sitio arqueológico y presuntamente los constructores del monumento, son originarios de las montañas Preseli, una zona de Gales localizada a
más de 150 kilómetros de distancia en dirección noroeste, de donde también
provienen varias de las rocas que componen el monumento.
El estudio, publicado en
Scientific Reports -anexo de la revista Nature-, fue llevado a cabo gracias al éxito del equipo en aplicar una técnica denominada
análisis isotópico de estroncio, con la que se realizó lo que hasta hace poco se creyó
imposible: revelar dónde pasaron los individuos los últimos años de sus vidas a partir de restos carbonizados.
Comentario: Y hay varias hipótesis que deberían ser consideradas y estudiadas: