
© Brendan McDermid/ ReutersUn trabajador retira la nieve de la entrada de un aparcamiento, mientras una gran tormenta invernal se extiende por una amplia zona de Estados Unidos, en la ciudad de Nueva York, el 26 de enero de 2026.
El 20 de marzo de 2000 el periódico T
he Independent informaba de que la nieve desaparecería de nuestras vidas. La noticia no se la habían inventado los redactores sino David Viner, un seudocientífico de la Universidad de East Anglia (1), el oráculo de la climatología moderna.
Este invierno ha vuelto desmentir ese tipo de profecías en el hemisferio norte.
Una ola de frío extremo azota gran parte de Estados Unidos. Las bajas temperaturas ya se han cobrado 31 vidas. Un hombre fue encontrado en medio de la nieve inconsciente, con una pala en la mano (2).
Las gélidas temperaturas, combinadas con la nieve y el hielo, han hecho que los viajes sean peligrosos y han aumentado el riesgo de accidentes. Se cree que las muertes reportadas están relacionadas, según la información disponible, con diversas situaciones que van desde la hipotermia hasta incidentes en carreteras que se han vuelto intransitables.
Comentario: Nieve, lluvias y caos en trenes y carreteras: la tormenta Kristin barre de forma exprés España de este a suroeste