Al finalizar el 2020, Donald Trump se encontraba luchando por evidenciar el fraude electoral en EEUU. Enfrentado contra la maquinaria política, mediática y tecnológica del país, esto sin mencionar a los miembros dentro del mismo partido republicano.

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A la llegada del nuevo año, la expectativa se encontraba sobre el resultado del conteo y validación del colegio electoral por parte del congreso, presidido por Mike Pence, lo que tuvo lugar el 6 de enero.
Lo que nadie imaginaba, es que el recinto donde se llevara a cabo esta formalidad, seria invadido por supuestos partidarios del saliente presidente.
Independientemente de si esto fue una operación de inteligencia o no, la reacción del establecimiento político en EEUU fue certera aunque poco sorprendente.
Se llamó terroristas domésticos a quienes se adentraron en el Capitolio, se suspendió el acceso de Donald Trump a las redes sociales, se demonizó a todos sus partidarios y a medida que pasan los días, todo toma un tono de una noche de los cuchillos largos en EEUU.
Ante todos ustedes, el totalitarismo tecnocrático del siglo XXI.