Traducido por el equipo de SOTT.net

El monte Etna ha vuelto a entrar en erupción en la isla mediterránea de Sicilia. Según el Instituto Italiano de Geofísica y Vulcanología (INGV), se han observado coladas de lava y una nube de ceniza de hasta 6.000 metros de altura en el volcán activo más grande de Europa.
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El Etna, de unos 3.350 metros de altura, entra en erupción con regularidad y está constantemente vigilado. Estas erupciones, denominadas estrombolianas, son explosivas y provocan lava y cenizas, lo que a menudo ofrece imágenes espectaculares y atrae a numerosos espectadores.

Máximo nivel de alerta para el tráfico aéreo: la protección civil da la voz de alarma

Según el INGV, la nube de ceniza se extiende principalmente hacia el norte. La lava que sale del cráter sureste fluye hacia un pequeño río de lava en el remoto Valle del Leone («Valle del León»). La visibilidad de la actividad es limitada debido a las densas nubes.


Ya la noche anterior se había registrado un aumento de los temblores volcánicos. Actualmente se ha activado el nivel de alerta máximo para el tráfico aéreo. Sin embargo, el aeropuerto de Catania permaneció abierto por el momento.

Según el INGV, las zonas pobladas no corren peligro directo. No obstante, la autoridad regional de protección civil ha advertido que no se entre en la zona de la cumbre y en la denominada zona amarilla. Se trata de una zona del monte Etna a la que solo se puede acceder con un guía de montaña.

Crítica tras la erupción de junio

El Etna ya había mostrado su lado más ardiente a principios de junio: lava, cenizas y un flujo piroclástico — una mezcla caliente de gas, roca y polvo — se derramaron en el remoto valle de Löwental. No hubo heridos y el tráfico aéreo se mantuvo estable.

Sin embargo, los vídeos difundidos en las redes sociales desataron un debate. En ellos se veía a turistas huyendo de la nube de ceniza o haciéndose selfies. Los políticos criticaron que los guías turísticos locales hubieran ignorado las advertencias.