Traducido por el equipo de SOTT.netEl expresidente francés Nicolas Sarkozy ha sido condenado a cinco años de prisión y a una multa de 100 000 euros tras ser declarado culpable de conspiración criminal en un caso de gran repercusión mediática relacionado con la supuesta financiación ilícita del difunto líder libio Muamar el Gadafi, asesinado por los rebeldes respaldados por la OTAN tras la intervención militar de EE.UU., Reino Unido y Francia en 2011.

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El septuagenario, que ocupó la presidencia entre 2007 y 2012 y fue una figura muy influyente en la política de derechas, ha mantenido su inocencia. "Lo que ha ocurrido hoy es extremadamente grave para el Estado de derecho y para la confianza pública en el sistema judicial", afirmó en un comunicado.
"Si quieren que duerma en la cárcel, dormiré en la cárcel, pero con la cabeza bien alta".Durante su mandato como presidente, fue acusado de
aceptar millones de euros de Gadafi para financiar su campaña electoral de 2007. A cambio, supuestamente se comprometió a ayudar a rehabilitar la imagen de Gadafi ante Occidente.
Durante décadas, Gadafi había estado entrando y saliendo del favor de Occidente, y a mediados de la década de 2000 había sido "sacado del congelador" por la administración Bush, a cambio de renunciar a su ambicioso programa nuclear y de armas de destrucción masiva. Sin embargo, más tarde se enfrentó a una guerra de cambio de régimen liderada por Washington en su contra, una vez que comenzó la llamada Primavera Árabe.
Sarkozy fue absuelto de otros cargos, entre ellos corrupción pasiva y financiación ilegal de campaña, y la jueza Nathalie Gavarino declaró que Sarkozy había permitido que sus colaboradores cercanos se pusieran en contacto con funcionarios libios para obtener apoyo financiero para su campaña. Sin embargo, no había pruebas suficientes para demostrar que Sarkozy se hubiera beneficiado directamente de esos fondos ilícitos para la campaña.
El expresidente francés insiste en que apelará todo el caso y que se demostrará su inocencia, ya que, según él, se trata de un
caso con motivaciones políticas.
Las acusaciones y el caso están, como mínimo, envueltos en intrigas, escándalos políticos y ajustes de cuentas, y curiosamente salieron a la luz solo después de que Gadafi fuera derrocado y asesinado. Las acusaciones surgieron después de que el hijo de Gadafi, Saif al-Islam, acusara públicamente a Sarkozy de aceptar fondos de campaña de Libia.
En 2014, el empresario franco-libanés Ziad Takieddine, conocido desde hace tiempo como intermediario entre Francia y Oriente Medio, afirmó poseer pruebas escritas de que Sarkozy recibió 50 millones de euros de Trípoli, y que los pagos supuestamente continuaron incluso después de que Sarkozy asumiera el cargo.
Se trata de otra "primicia" histórica para los presidentes de Francia y el sistema judicial, después de que en 2024 ya hubiera recibido una condena de un año (pero con seis meses de suspensión) por exceder el límite legal de gasto durante su campaña de reelección de 2012.
También en 2021 fue declarado culpable de intentar sobornar a un juez a cambio de información confidencial sobre una investigación en curso, tras lo cual se le impuso una pena de prisión.
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