Premiada por el Comité del Nobel por impulsar una "transición pacífica", la política patrocinada por el gobierno estadounidense, María Corina Machado, es una veterana golpista que ha pedido a Israel que invada Venezuela.
El Comité del Nobel ha decidido defender la guerra de Trump contra Venezuela, otorgando su "Premio de la Paz" a María Corina Machado, activista pro cambio de régimen financiada por el gobierno estadounidense, que ha ayudado a liderar varios golpes de Estado fallidos, violentos disturbios callejeros que han dejado decenas de muertos y parece haber prometido la riqueza petrolera y mineral de su país a un consorcio de multimillonarios alineados con MAGA a cambio de financiar su campaña de incendiarios políticos.
Aclamada por el Comité del Nobel por supuestamente intentar lograr una "transición pacífica" en su país, Machado ha apelado personalmente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para que lidere una invasión militar de Venezuela.

Machado es una marioneta de Marco Rubio, una creación del Complejo Industrial Gusano, patrocinado por la CIA, que ha sembrado el terror y el asedio violentos en cualquier país latinoamericano que desafíe el Consenso de Washington de privatización y austeridad, y una aspirante a Pinochet con falda que purgaría violentamente cualquier manifestación del chavismo si de alguna manera se apoderara del Palacio de Miraflores.

Otorgar el Premio Nobel a Machado da luz verde a la guerra de cambio de régimen de Trump en Venezuela. Sin embargo, la decisión es coherente con el papel del Comité como instrumento de poder blando del imperio occidental. Basta recordar su concesión a Obama al comienzo de su primer mandato, otorgándole una legitimidad infinita antes de la destrucción de Libia, la escalada de las guerras en Irak y Afganistán y la facilitación de la destrucción de Gaza.
Dado que nada ha sucedido en la carrera de Machado sin el apoyo y la guía de Washington, la decisión del Comité del Nobel debe interpretarse como el resultado de otra operación occidental: un golpe de Estado en Oslo para allanar el camino a uno en Caracas.





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