El escenario que baraja el Estado Mayor es un importante despliegue de tropas en Europa oriental y, por si eso no bastara, la Gendarmería podría ser movilizada para participar en la "defensa del territorio". Así lo reiteró también el 16 de octubre su director, el general Hubert Bonneau, ante los diputados.
"Estamos enmarcando nuestras acciones dentro de un continuo de seguridad y defensa" y "tenemos un papel crucial en la preservación de los intereses fundamentales del país y la defensa operativa del territorio, junto con las fuerzas armadas", afirmó.
Comentario: Lo que están es comprando un billete directo a la Tercera Guerra Mundial.
Dos semanas después, durante una audiencia en el Senado, Bonneau repitó lo mismo: la Gendarmería se prepara para participar en la defensa del territorio. "Quisiera describir nuestra concepción de la Defensa Territorial, particularmente en relación con las fuerzas armadas. Actualmente, nos apoyan. No podemos ser efectivos en Nueva Caledonia, Mayotte y Guayana Francesa [...] si no contamos con el apoyo de las fuerzas armadas [...] En caso de un enfrentamiento importante, la situación será la inversa", dijo.
"Si tenemos un enfrentamiento importante en el este, por ejemplo, creo que inevitablemente provocará disturbios en el territorio nacional", advirtió el general. "Creo que podríamos ver acciones llevadas a cabo por terceros, sabotajes y también manifestaciones, porque no estoy seguro de que todos nuestros ciudadanos apoyen este tipo de implicación", añadió.
Comentario: Obvio.
La agitación podría manifestarse incluso antes de cualquier despliegue, sugirió, es decir, "si Francia es el país anfitrión y equipo sensible transita por su territorio" para reforzar, por ejemplo, a las fuerzas de la OTAN desplegadas en Europa oriental. "Necesitamos cubrir el territorio con recursos, y esa es la función de la Gendarmería Nacional", recalcó.
"Durante la fase de preparación, es probable que la Gendarmería se vea afectada. Sin esperar necesariamente un despliegue como tal, creo que veremos manifestaciones, acciones y el regreso de las operaciones de seguridad interna en territorio nacional". Es el escenario "para el que debemos prepararnos", concluyó.
Ojo con los 'radicales' manipulados por potencias extranjeras
Las declaraciones se acumulan. No es la primera vez este año que un alto oficial plantea esta cuestión. En abril el general Philippe Susnjara, jefe de la Dirección de Inteligencia y Seguridad de la Defensa (DRSD), destacó las actividades subversivas de "grupos radicales", que podrían ser manipulados por potencias extranjeras.
"Hoy, nos centramos en la convergencia de luchas entre diferentes tipos de grupos, como se ha visto recientemente entre grupos antimilitaristas y movimientos propalestinos, que, por ejemplo, atacaron a varias empresas de nuestra Base Industrial y Tecnológica de Defensa", declaró Susnjara en abril durante una rueda de prensa en el Ministerio del Ejército.
"Lo que observamos es que algunos movimientos antimilitaristas, de extrema izquierda o propalestinos están atacando nuestra reputación y realizando acciones simbólicas, grafitis en las paredes y distribución de panfletos".
Anteriormente, la DRSD había cuestionado -sin nombrarlos- el papel de los "representantes sindicales" en las campañas para desestabilizar la Base Industrial y Tecnológica de Defensa. Citaban como ejemplo la distribución de un folleto que denunciaba "la ofensiva de la industria armamentística francesa con el único objetivo de servir al lucro, los intereses capitalistas y las guerras imperialistas".
Una de las prioridades de la Gendarmería es contar con los recursos necesarios para garantizar la defensa operativa del territorio. "Hoy en día, es necesario reemplazar 22.000 fusiles de asalto, con un presupuesto estimado de 110 millones de euros. El presupuesto total estimado para la renovación del equipo militar de la Gendarmería, que también se utiliza a diario — monoculares de visión nocturna que permiten detectar a personas que realizan actos de sabotaje y armamento táctico empleado por la gendarmería móvil — asciende actualmente a 800 millones de euros", explicó Bonneau.





Comentario: El desquiciado compromiso financiero de Francia para apoyar a Ucrania está teniendo efectos reales en los ciudadanos que están bajo su yugo, pero a ellos no les importa. El timo debe continuar.
Muchos considerarían la situación como «una crisis social» que se ha ido gestando durante años. Como prueba del caos de la política francesa, las señales de los tiempos y los signos evidentes, véase también:
El primer ministro francés dimite horas después de proponer un nuevo gabinete.