Imagen
© EFE/Archivo
El programa AHW está dirigido y ejecutado por la Agencia Espacial del Ejército de EE.UU. y el Comando de Defensa de Misiles, y fue desarrollado por los Laboratorios Nacionales Sandia, en Albuquerque, Nuevo México.
El Pentágono reveló este jueves que probó con éxito una bomba voladora hipersónica, que viaja más rápido que la velocidad del sonido, la que dará a los estrategas militares la capacidad de alcanzar objetivos en cualquier lugar del mundo, en menos de una hora.

Disparada por un cohete desde las islas Hawai a las 11H30 GMT de este jueves, la "Advanced Hypersonic Weapon" (AHW, "Bomba Hipersónica de Avanzada") se deslizó hasta la atmósfera sobre el Pacífico "a la velocidad del sonido", antes de golpear su objetivo en el atolón Kwajalein, en las Islas Marshall, dijo el Pentágono en una declaración.

Kwajalein está cerca de 4.000 kilómetros al suroeste de Hawai. El Pentágono no dijo a qué velocidad máxima fue alcanzado el objetivo.

Los científicos califican de velocidad hipersónica aquella que excede "Mach 5″, o cinco veces la velocidad del sonido (6.000 kilómetros por hora).

El objetivo de la prueba fue recopilar información y datos en "aerodinámica, navegación, guía y control de tecnologías térmicas de protección", dijo la teniente coronel Melinda Morgan, vocera del Pentágono.

La AHW forma parte del programa del Ejército Prompt Global Strike (Ataque Global Inmediato), que busca dotar a los militares estadounidenses de capacidades para ubicar armas convencionales en cualquier parte del orbe en menos de 60 minutos.

El 11 de agosto último, el Pentágono probó otro artefacto ultrarrápido denominado HTV-2, que puede desplazarse a 27 mil kilómetros por hora, sin embargo, el intento fracasó.

Diversas fuentes aseguran que Washington invirtió solo este año, casi 240 millones de dólares en el proyecto Ataque Global Inmediato, donde se incluyen 69 millones de dólares para la fabricación de la nueva bomba.

Estados Unidos gastó un millón de millones de dólares en la última década en nuevas armas de combate, a pesar del enorme déficit fiscal y la ingente crisis económica que atraviesa.

Tal situación ha obligado a disminuir el exorbitante presupuesto militar en alrededor de 450 mil millones de dólares para los próximos 10 años, reconocieron recientemente autoridades federales.