
La sonda se convirtió en la primera nave espacial en aterrizar en un cometa cuando aterrizó en la superficie helada del 67P/Churyumov-Gerasimenko en noviembre.
Poco después de su histórico aterrizaje, Philae logró realizar experimentos y enviar datos a la Tierra durante aproximadamente 60 horas antes de que sus baterías se agotaran y se viera obligada a hibernar.
El Centro Aeroespacial Alemán, que opera Philae, informó que la sonda reanudó la comunicación a las 10:28 hora local del sábado (2028 GMT), enviando unos 300 paquetes de datos al planeta a través de su nave nodriza Rosetta, la cual está orbitando el cometa.
"Philae va muy bien", dijo el responsable del proyecto Stephan Ulamec.




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