
La vida y muerte del Monte Olimpo es hoy en día un tesoro para los vulcanólogos y también para aquellos que piensan en explorar y entender otros cuerpos del Sistema Solar. Los investigadores del Instituto de Ciencias Geológicas y de Ciencias Planetarias de la Universidad Libre de Berlín (Alemania), lo saben, y recientemente han conseguido entender un poco mejor a este coloso. Gracias a una colección de imágenes de alta resolución y a unos simuladores matemáticos, han podido explicar el origen del supervolcán y entender por qué las laderas del Monte Olimpo son suaves y al mismo tiempo están habitadas por terrazas. Su estudio fue publicado en «Journal of geophysical research-Planets».
Los científicos aplicaron sus conocimientos sobre volcanes terrestres para entender cómo podía haber nacido una montaña tan inmesa en Marte. En concreto, aplicaron modelos numéricos para simular cómo la gravedad gobierna el crecimiento de los volcanes, y también tuvieron en cuenta la influencia de la litosfera y la salida de lava.
Sus simulaciones dieron unos resultados compatibles con la idea de que la gran plataforma del Monte Olimpo se formó como resultado de un proceso de equilibrio entre el estirón en la altura del volcán y la relajación de la plataforma horizontal sobre la que descansaba.
Los resultados se basaron en las fotografías tomadas por la «High Resolution Stereo Camera» (HRSC), instalada a bordo de la Mars Express, una sonda que ha orbitado el planeta rojo desde 2003. Gracias a esto, los investigadores descubrieron que la plataforma (también llamada escudo) del Monte Olimpo descendía muy suavemente hacia los límites, pero que también habías unas terrazas muy abruptas en sus laderas.
El origen del monstruo
Durante cientos de millones de años, las furiosas erupciones dieron lugar a un cráter que hoy en día llega a los 85 kilómetros, y en el que cabrían con holgura provincias enteras. La salida de lava y materiales fue tan intensa, que se creó una plataforma de 624 kilómetros, elevada a su vez sobre una pared de 6.000 metros de alto.
Pero el monstruoso volcán cambió el rostro de Marte. Algunos investigadores, sugirieron que su poder fue tal, que sus escombros crearon la gran llanura de Tarsis, una zona de 5.000 kilómetros cuadrados y 12 de profundidad, en un planeta que es la mitad de grande que la Tierra.
«Esta aberración» fue tan dramática, que desplazó la capa superficial del planeta y movió vastas zonas de la corteza hacia el Norte. Los polos dejaron de estar en los polos, y el curso de los ríos muertos se desplazó tanto que hoy en día algunos de ellos no parecen tener sentido. «Si algo así hubiera pasado en la Tierra, París habría quedado en el círculo Polar», dijo la investigadora Sylvain Boule para AFP, después de investigar la llanura de Tarsis.
Quizás lo más inquietante, aparte de su enorme tamaño, es que este volcán pueda entrar en erupción de nuevo, tal como han sugerido otros investigadores.




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