
El equipo de Blundy tomó muestras de rocas que fueron 'escupidas' por una erupción del Uturuncu de hace unos 500.000 años y las mezclaron con cantidades variadas de agua, y después las sometieron en laboratorio a las condiciones que imitan las de la anomalía. Estas incluyeron presiones 30.000 veces mayores que la presión atmosférica y temperaturas de hasta 1.500°C. "Hemos reproducido las condiciones de profundidad en la tierra en el laboratorio", explicó Blundy.
Durante el experimento los científicos han descubierto que la conductividad de una cierta cantidad del agua corresponde exactamente a la de la anomalía.
Según los investigadores, bajo el volcán se encuentra un volumen de agua correspondiente a uno de los lagos más grandes del mundo.



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