Turistas varados permanecen encerrados en sus hoteles por miedo a los grupos armados que merodean por las calles, donde abundan los saqueos a comercios.
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Un gendarme francés persigue a supuestos saqueadores cerca de Marigot, San Martín, 8 de septiembre de 2017.
Encarcelados fugados y cientos de saqueadores armados con machetes y revólveres aterrorizan varias de las islas del Caribe que sufrieron la devastación que causó el huracán Irma, informa el periódico The Daily Mail.

Ante este alarmante incremento de violencia y robos, Francia, Países Bajos y Reino Unido han enviado refuerzos policiales y cientos de tropas hacia las zonas bajo sus administraciones para combatir el caos y la delincuencia que se han apoderado de esos lugares.

Por ejemplo, varios turistas varados en la isla de San Martín permanecen encerrados en sus habitaciones por miedo a un grupo de más de 600 saqueadores que irrumpen en hoteles y hogares del lugar. Uno de los soldados apostados en la isla asegura que tiene que lidiar con un asaltante "cada 10 minutos".
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Soldados neerlandeses patrullan las calles de la isla de San Martín.
Francia ha enviado 500 agentes adicionales como refuerzo a San Martín, mientras que algunos residentes optaron por armarse ante esta amenaza.

En el centro de Marigot, la capital de la parte francesa de San Martín, muchos negocios permanecen cerrados, algunas cortinas metálicas muestran signos de haber sido forzadas y detrás de varias vidrieras rotas se observan maniquíes y perchas que antes mostraban prendas.

Cerca del 95 % de las viviendas en la isla San Martín han resultado dañadas y muchos habitantes han quedado desprovistos de suministro eléctrico y agua potable. Además, las calles continúan cubiertas de vehículos volteados y escombros de las viviendas destruidas.

Por su parte Reino Unido ha desplegado al menos 500 tropas de la Marina Real y 50 efectivos policiales en las islas Vírgenes británicas, donde varios presos han escapado de una cárcel y se cree que están armados.

Asimismo, residentes de las islas de Anguila, Barbuda y San Bartolomé aseguran estar aterrorizados por la ola de saqueos desatada tras la destrucción que provocaron los vientos huracanados de hasta 300 kilómetros por hora.