Las leyes de EE.UU., en el marco de las sanciones contra Irán, obstaculizan el envío de ayuda internacional a los afectados por el terremoto.
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Iraníes desplazados sentados cerca de sus casas destruidas en el sismo en la aldea Kouik, en Kermanshah (oeste), 15 de noviembre de 2017.
Según ha informado este miércoles el portal Think Progress, debido a las sanciones de EE.UU. contra la República Islámica de Irán, ningún estadounidense puede enviar ayuda financiera al país persa sin contar previamente con la autorización del Departamento estadounidense del Tesoro para ello.


Comentario: En otras palabras, el ciudadano estadounidense promedio debe "confesar" ante las autoridades que desea ayudar al prójimo. Y si ese prójimo no es del agrado de las autoridades, ¿corre el riesgo de verse tachado de "proiraní", "prorruso", "disidente" y quién sabe qué más? Eso podría desalentar a cualquiera.


La fuente ha precisado que, de acuerdo con una instrucción aprobada el martes por el Departamento estadounidense de Estado, el pueblo de EE.UU. tampoco puede enviar ayuda a las organizaciones de caridad no estadounidenses en otros países, entre ellas el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

"No es bueno que el Departamento de Estado limite a aquellos que tienen la intención de participar en los esfuerzos de ayuda", ha dicho el abogado asociado de Ferrari & Associates PC y especialista en sanciones económicas de EE.UU., Tyler Cullis a Think Progress.

Asimismo, ha añadido que estas restricciones obligarán a muchas organizaciones no gubernamentales a llevar consigo dinero en efectivo a Irán, circunstancia que ralentizará la llegada de ayuda.

Esta medida de EE.UU. contra el pueblo iraní se produjo mientras que las organizaciones internacionales, además de expresar sus condolencias al país persa, han manifestado su disposición a ofrecer ayuda tanto a Irán como a Irak, si así fuera necesario.

Un terremoto de 7,3 grados de magnitud en la escala de Richter sacudió el pasado domingo por la noche la región fronteriza entre Irak e Irán.

El seísmo, cuyo epicentro se ubicó a 33 kilómetros de profundidad en Ezguele, una pequeña ciudad localizada en la provincia de Kermanshah, al pie de las cordilleras sinuosas que dibujan la frontera entre Irán e Irak, ha dejado más de 470 muertos.