Sufrimos un accidente de tráfico, chocando contra nuestro vehículo un coche de color rojo. Este accidente nos genera una serie de lesiones de las que nos terminamos recuperando, pero a costa de gran sufrimiento y ansiedad. Llega el día en que volvemos a coger el coche, y notamos que ante cualquier coche rojo, nos estremecemos y nos ponemos muy nerviosos. El porqué de este hecho, al am ayoría nos resulta lógico. Sin embargo, lo que no resulta tan conocido es qué lo genera a nivel cerebral.
engramas
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Estos patrones de activación neuronal nos permiten recordar y aprender.
Es decir, sabemos que se van a activar diversas neuronas que van a generar diferentes efectos, en gran medida mediados por el sistema límbico. Pero ¿cómo se relacionan exactamente estas neuronas para llegar a reaccionar de manera concreta a situaciones semejantes a experiencias ya vividas?. En este sentido existen circuitos neuronales que se van formando a lo largo del desarrollo y de la vida, y que tras formarse permanecen más o menos estables: estamos hablando de los engramas.

Engramas: ¿de qué estamos hablando?

Entendemos por engrama a aquella estructura neuronal estable generada por la estimulación, sea esta externa o interna, y que se encuentra vinculada a la activación de respuestas concretas sean inconscientes o conscientes. El engrama es el grupo de neuronas, o circuito neuronal, que se activa ante la percepción de determinada información.

Otro término frecuente para referirse a este tipo de estructuras es la de bucle neuronal. En resumen, podría entenderse como la base biológica de una huella o esquema de funcionamiento derivado de la experimentación, como el conjunto de cambios cerebrales resultado del aprendizaje y aquello que memorizamos. Sería el proceso de formación de conexiones neuronales concretas que al activarse reproducen la experiencia subjetiva que generó el hecho que les dió origen.

Los engramas pueden ser tanto sensoriales como motores, estando en ellos la programación básica de cómo percibir o actuar ante la estimulación. Ambos pueden estar relacionados. Aunque la formación de engramas es inconsciente, estas estructuras generan e influyen en procesos tanto conscientes como inconscientes. Pueden desencadenar que se generen pensamientos, emociones, movimientos o activación de mecanismos fisiológicos.

En nuestro cerebro existen una gran cantidad de estas estructuras, siendo los engramas estructuras genéricas neuronales que participan en gran cantidad de funciones mentales y fisiológicas. Se trata de un sistema que genera la facilitación sináptica y conexión entre diferentes neuronas, generando un circuito cerrado que reacciona a la estimulación despertando a su vez otros engramas que reaccionan y generan diferentes respuestas.

Formación y psicobiología

La formación de engramas se da ante la codificación de la experiencia y la activación neuronal que ello genera. La exposición repetida a determinada estimulación o a derivados de esta hace que se activen consistentemente unas neuronas o vias nerviosas concretas. La información que los activo puede provenir de muy diferentes vías o modalidades sensoriales.

A nivel celular, el axón de la neurona presináptica genera la excitación de la neurona postsináptica de manera repetida, lo que a la larga genera un cambio en ambas de tal manera que se mejora la eficiencia de su intercomunicación. También permite que se establezcan más sinapsis, reforzando el circuito y conectando con otros bucles que generen una respuesta a la estimulación.

A nivel de neurotransmisor, la comunicación de las neuronas que forman parte de un engrama se ve principalmente realizado por la acetilcolina, si bien otras hormonas como la noradrenalina también tienen cierto efecto.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta para que en engrama quede fijado se considera necesario que exista una activación del sistema límbico, especialmente aquellas regiones vinculadas a la motivación, debido a la necesidad de que le demos importancia a un hecho para poder generar automatismos.

Su papel en la memoria

Los engramas tienen un importante a la hora de permitir almacenar información de manera estable y recordar información previa: se trata de estructuras neuronales estables, que van a activarse de determinada manera y van a continuar funcionando del mismo modo a menos que se introduzcan cambios o nazcan nuevas sinapsis.

Resultan fundamentales a la hora de permitir el almacenaje de la memoria, siendo pues la base biológica sobre la que se sustenta por ejemplo la repetición de determinadas conductas o maneras de reaccionar ante determinadas situaciones. Los engramas nos hacen sensibles a estimulaciones concretas y facilitan que reacciones a ellas de maneras previamente aprendidas.

Ello por ejemplo provoca que una persona que haya sufrido algún tipo de agresión o abuso haya generado cambios que hagan que ante estimulaciones parecidas (por ejemplo el contacto físico de alguien del sexo del atacante, aunque la persona que ahora se nos aproxima no nos esté atacando y no tenga malas intenciones) puedan llegar a reaccionar con miedo o a la defensiva.

No por ello estamos diciendo que todos los engramas se correspondan con vivencias negativas o traumáticas, sino también con aquellas que nos generan emociones muy positivas. Por ejemplo, un niño termina generando engramas que relacionan a la figura materna o paterna con sensaciones de seguridad y protección, motivo por el que puede sentirse mal si no están o buscar su cercanía en caso de malestar.

No solo en la memoria

Hasta el momento hemos hablado principalmente del engrama como un circuito cerebral ligado al aprendizaje y a la memoria. Pero lo cierto es que los engramas no se limitan a esa esfera: si pensamos en los engramas como circuitos cerebrales que se ven activados por la información, aspectos como la percepción, la motricidad (cómo andar por ejemplo), el conocimiento (incluyendo la teoría de la mente), el lenguaje, la vivencia y expresión emocional también se ven determinados (si bien pueden introducirse modificaciones y cambios) por estas estructuras.
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Referencias bibliográficas
  • Cardinali, D.P. (1992). Manual de Neurofisiología. Ediciones Diaz de Santos, S.A. Madrid, España.
  • González, J.L. (1987). Estructura y función de la mente humana. Psiquis, 346 (8).
  • Lashley, K.S. (1950). In Search of the engram, Symp.Soc.Exp.Biol., 4: 454-482.
  • Montserrat, J. (s.f.). Engramas neuronales y teoría de la mente. Universidad Autónoma de Madrid. Madrid, España.