(España) - La intensa lluvia provocó la inundación de calles y bajos, caída de cascotes o el reventón de un muro en el barrio de Cataluña, en la localidad cañonera.
El muro de contención reventado de nuevo por la acumulación de agua en Trubia.
© Pablo LorenzanaEl muro de contención reventado de nuevo por la acumulación de agua en Trubia.
De norte a sur y de este a oeste. Diversos barrios de Oviedo sufrieron ayer las consecuencias de una tromba de agua que cayó ayer por la tarde, en torno a las siete menos cinco. Fueron cinco minutos de intensa lluvia, truenos y viento que provocaron varias incidencias en la capital asturiana y en la localidad vecina de Trubia.



Quizá la que más recelos produjo fue la ocurrida en la localidad cañonera, no tanto por las consecuencias sino por el recuerdo de lo sucedido hace veinte días cuando otra fuerte tormenta anegó el barrio de Cataluña y obligó a desalojar a una mujer que residía en una vivienda de la zona, y un argayo hizo abandonar su casa a otra familia trubieca. Ayer la fuerte lluvia reventó el muro de contención frente al parque y volvió a desbordarse el agua, que junto al barro y las piedras llegaron hasta la carretera que cruza la localidad. Afortunadamente no hubo que lamentar daños importantes, ni siquiera en la casa desalojada hace dos semanas, a la que no llegó a entrar el agua, según fuentes del área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento.


En Oviedo, el agua se dejó notar en La Corredoria, donde los bomberos tuvieron que actuar en bajos de comunidades de vecinos. Hasta tres salidas en pocos minutos tuvieron que atender. En el barrio de La Florida, los afectados fueron los bajos de la residencia de mayores Domus Vi, ubicada en la calle Cudillero. No hubo que desalojar a los residentes pero los ascensores se vieron dañados por la acumulación de agua.

En Ciudad Naranco, la lluvia anegó la calle de San José de Calasanz, junto al colegio Loyola. De la lluvia no se libraron ni los más fiesteros. En Fitoria, la tromba pilló a los vecinos recogiendo el bollo preñao que ponía punto final a las fiestas de San Antonio. Los asistentes tuvieron que sujetar la carpa con sus propias manos para evitar su derrumbe debido a la acumulación de agua y por el viento.

En la calle Llano Ponte, la caída de unos cascotes, también obligó a actuar a los bomberos. Y algunos semáforos, como en Campo de los Patos, dejaron de funcionar.