
Los vientos alcanzaron más de 50 kilómetros por hora, doblegando palmas a lo largo del Nilo al tiempo que en Libia, lluvias, vientos y temperaturas frías elevaron la demanda de electricidad, causando apagones en varias regiones de ese país.
Las tormentas de arena son comunes en la región a finales del invierno e inicios de la primavera y la Comisión Meteorológica de Egipto llamó a ejercer cautela, aunque no recomendó a la gente cambiar sus rutinas diarias, salvo cubrir el rostro para evitar el polvo.
Fuertes vientos del desierto azotaron Israel, Cisjordania y Gaza, llevando arena y polvo, al tiempo que la nieve caía ya en zonas montañosas de Israel, donde aguaceros y granizadas vararon a automovilistas y cubrieron calles con lodo.
En Gaza, los pescadores regresaron a puerto y atracaron sus embarcaciones para protegerlas del oleaje.




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