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Cacerolas. Los jóvenmes españoles, en la puerta del Sol, gritaron consignas contra el gobierno y algunos golpearon sus ollas para hacer oir más fuerte su reclamo de cambio y democracia real
El movimiento de protesta espontáneo que crece aceleradamente en toda España, llamado "la revolución de los indignados", advirtió ayer que continuará "tomando las plazas" . Sus voceros anunciaron además que para mañana sábado se convocó a manifestaciones para exigir un cambio de modelo político y social y ya se anticipan reuniones similares en Berlín.

"No nos importa lo que decida la Junta Electoral central", proclamaron los jóvenes voceros en su gran "acampada" en una Puerta del Sol repleta de público que se desbordó en las calles vecinas. A quinientos metros, en el edificio de las Cortes, la Junta Electoral debía decidir si declara ilegal y prohibe las concentraciones y los actos de protesta de mañana, que es el día de reflexión antes de las elecciones municipales y autonómicas del domingo.

En caso de una prohibición se abre una tensa expectativa acerca de la actitud que adoptará el ministro del Interior, Miguel Angel Pérez Rubalcaba, hasta ahora reticente a ordenar el desalojo por la fuerza en la Puerta del Sol.

Mientras tanto el movimiento se extiende con una celeridad registrada por los principales medios de comunicación internacionales como el diario The Washington Post , que lo convierte en una amplia información de primera plana donde se habla de la "primavera española". También The New York Times lleva la información del movimiento español en su portada.

¿De dónde salieron los que iniciaron esta extraordinaria protesta espontánea? Muchos eran estudiantes, acostumbrados a comunicarse por Internet y por sus redes sociales como Facebook y Twiter. La Plataforma del 15M - llamada así por el domingo 15 de mayo cuando comenzó la protesta en Madrid - insiste en que lo que sucede ya no tiene nada que ver con la denominación "Democracia Real ya". En la jornada inicial una manifestación de protesta juvenil terminó con choques con la policía. Después unos grupos que rechazan la violencia decidieron "acampar" en la Puerta del Sol, el kilómetro 0 de España.

A la madrugada los desalojaron los policías antidisturbios. La represión aumentó el prestigio de los jóvenes y al día siguiente la Puerta del Sol se llenó de gente de todas las edades que apoyaban la protesta . Ayer fue la quinta jornada consecutiva y nunca acudió tanta gente a la Puerta del Sol. Los "indignados" están divididos en comisiones y realizan asambleas autogestionarias para decidir cualquier cosa.

Una de las decisiones ha sido convocar a unas 66 concentraciones en las plazas españolas y llamar a otras reuniones en 15 ciudades internacionales que incluyen a la Plaza de Mayo de Buenos Aires . Jóvenes españoles acompañados de otros realizaron reuniones en Berlín, París, Lisboa, Dublín y otras ciudades europeas. El sábado hay convocada una concentración ante la Puerta de Brandeburgo en Berlín .

Hacia la medianoche se tuvo conocimiento de que las concentraciones en Barcelona, Bilbao, Sevilla y Valencia habían tenido particular éxito. En las plazas se impulsa a los ciudadanos a que presenten iniciativas de acción, siempre no violentas, y que expongan sus reclamos. En otras plazas provinciales, se entregaba un megáfono a los concentrados, sobre todo a los jubilados, que recitaban sus quejas y llamaban a no dejar de estar unidos. Todos los que llegan a la Puerta del Sol tienen que estar dispuestos a colaborar en distintas tareas dirigidas por comisiones y subcomisiones. Después las iniciativas de cada uno pueden ser presentadas y debatidas en asambleas.

"La revolución estaba en nuestros corazones y ahora vuela libre por las calles", dice una pancarta. Uno de los voceros explica a Clarín: "No pedimos el voto para nadie.

Mostramos el rechazo a una clase política que no nos representa ". Aparece un espontáneo que plantea: "Pero, ¿aquí quien manda? Los mercados tienen mucha más fuerza que el Estado español". "Queremos una sociedad nueva que dé prioridad a la vida por encima de los intereses económicos y políticos. Abogamos por un cambio en la sociedad y en la conciencia social", señala un manifiesto aprobado en una asamblea.