La agencia espacial estadounidense está vigilando de cerca un asteroide que podría estrellarse contra la Tierra en mayo de 2022. Conocido como JF1, está calificado como Objeto Cercano a la Tierra (NEO), lo que indica que orbita alrededor del sol y está lo suficientemente cerca de nuestro planeta como para convertirse en una posible amenaza.
Asteroid
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"Algunos asteroides y cometas siguen caminos orbitales que los llevan mucho más cerca del Sol de lo habitual y, por lo tanto, de la Tierra", explicó la NASA. La Agencia Espacial cree que JF1 mide alrededor de 130 metros de diámetro, y creen que tiene aproximadamente del tamaño de la Gran Pirámide de Giza en Egipto. La Agencia Espacial norteamericana lleva diez años siguiendo la trayectoria del asteoride -que fue visto por primera vez en 2009-, gracias a Sentry, un sistema de seguimiento automatizado que escanea continuamente el catálogo de asteroides que analiza las posibilidades de que pueda impactar con la Tierra en los próximos 100 años, informa el diario británico "Metro".

Los expertos consideran que en el caso de que llegara a impactar contra nuestro planeta, se produciría una explosión equivalente a la detonación de 230 kilotones de dinamita. Esta explosión sería devastadora si se tiene en cuenta que la bomba de Hiroshima, lanzada en 1945, explotó con una fuerza de 15 kilotones.

Los Objetos Cercanos a la Tierra de mayor tamaño superan los 140 metros de diámetro y podrían provocar daños graves en regiones o continentes enteros, según quedó reflejado en un informe elaborado por la NASA para la Casa Blanca en 2018. "Estos objetos golpearían la Tierra con una energía mínima de más de 60 megatones de dinamita, que es más que el dispositivo nuclear más poderoso jamás probado. Afortunadamente, este tipo de asteroides son menos comunes y más fáciles de detectar y rastrear que los más pequeños''.

Para evitar que una futura colisión provoque una catástrofe, las agencias espaciales de todo el mundo trabajan para tratar de disponer de la tecnología necesaria para poder atacar a estos asteorides antes de que colisiones con la Tierra y desviarlos de su trayectoria. Esta misión intentará redirigir la parte más pequeña de un asteroide doble preseleccionado llamado Didymos. En la primera etapa de la misión, una nave espacial se estrellará contra la roca espacial. Después, una segunda nave evaluará el lugar del accidente y reunirá datos sobre los efectos de la colisión. La NASA ya está construyendo esta nave, llamada Prueba de Impacto Doble Asteroide, mientras que Italia será la encargada de enviar un pequeño satélite CubeSat para hacer un seguimiento de la misión y evaluar la efectividad del "ataque".

Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA) trabaja en la misión Hera, que tratará de realizar estudio de cerca de cómo queda el asteoride después del impacto y cómo se ha visto afectado por el ataque.

Sin embargo, las estadísticas aún muestran que las posibilidades de que JF1 impacte contra nuestro planeta son todavía bajas. La NASA estima cree que hay una probabilidad entre 3.800 de se produzca (un 0,026%) el impacto que, de producirse, lo haría el 6 de mayo de 2022.